Romper esquemas

Todo país, familia o persona, tiene un nivel que por ley de inercia, su tendencia es resistir un cambio en su movimiento, si ese nivel es alto, tiende a resistir la tendencia hacia un nivel bajo y eso es bueno, ese esquema no se debe romper.

Pero cuando hay un nivel de aspiración bajo, también se da esa tendencia a resistir una aspiración alta y ese esquema si debe romper, ahí la ley de inercia si se le debe buscar la excepción para obtener el cambio.

A nivel país en el futbol por ejemplo, Brasil ostenta 5 campeonatos mundiales, esa es su naturaleza ganadora, pareciera fácil ser campeón mundial de fútbol, porque Brasil lo ha repetido tantas veces que un subcampeonato mundial o un tercer puesto, da mérito a declararlo un fracaso, y trae consigo consecuencias radicales, como la expulsión de la dirección técnica y a veces hasta de los directivos. Gran modelo de mente ganadora o nivel alto en sus aspiraciones de un país y así debe ser.

Lo contrario pasa en otros países que con solo clasificar al mundial de fútbol, es un acontecimiento apoteósico, que merece el festejo por lo menos de una semana, y ni se diga si logran marcarle un gol a Brasil, Así pierdan 7 a 1 se declara día cívico con el himno nacional incluido, tal como le pasó a Bolivia.

Lo común de estos acontecimientos es que en los dos aflora la satisfacción. En el primero por ser campeón mundial,  es en lo que se han acostumbrado, ser el número uno.

En el segundo acontecimiento también se registra satisfacción así no pasen de la primera ronda, porque rompieron una tradición de nunca marcarle a Brasil en un mundial, y con eso es más que suficiente para el nivel de aspiraciones de ellos, y a eso es a lo que no debemos acostumbrarnos, sólo al presentismo, con aspiraciones de nivel bajo y es a esa inercia, o a esa tendencia a resistir un cambio en el movimiento que tenemos que someter, e incrementar el nivel de aspiraciones.

Registramos en muchos campos familiares niveles de aspiraciones y logros tan bajos, que cuando sale un miembro de ellos diferente, soñador, y soñador en grande, como romper la máxima marca académica, hasta hoy registrada en el seno familiar, un título de bachiller.

O cómo registrar al menos un profesional o un posgrado académico, muchas veces para las realizaciones de esas aspiraciones el mayor obstáculo es la misma familia, es cuando encontramos la tendencia a resistir el cambio en su movimiento o sea la ley de la inercia en su máxima expresión, y es cuando nacen preguntas desmotivadoras, para prolongar una vez más las ausencias de triunfos significativos en sus núcleos. Es cuando las imprudencias florecen sobre todo si ese miembro familiar interrogador percibe constantemente de manera mensual algún sueldo, que lo haga creer con autoridad de opinar en lo terrenal y lo divino en el campo familiar.

Pero cuando el señor te asigna una misión, te unge y provee de dos maneras soportadas en su palabra. Una, te da una voluntad férrea para que contra viento y marea esa misión se haga. Dos, te da una unción divina para que ese milagro de romper esquemas o cadenas que atan a tu clan familiar se logre. Porque con el señor si la ley de la inercia se opone, a la ley de la inercia se somete.