San Juan, destino de inversionistas y víctima de la delincuencia

San Juan del Cesar, es un municipio que, hoy por hoy, cuenta con muchos atributos y conquistas, pero viene siendo víctima de la delincuencia como blanco de sus fechorías. Un municipio que se ha convertido en destino de inversionistas, atraídos por su posición geográfica, por sus fortalezas en la naturaleza y el ambiente, por sus recursos naturales, por su vocación agrícola, pecuaria, turística, energética y cultural.

Indudablemente, que su estructura ecológica principal entre los ecosistemas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, ayer lo convirtieron en un territorio atractivo para grupos armados al margen de la ley que sembraron la destrucción y la muerte. Por eso, hoy es un municipio escogido para el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial –Pdet–, porque ayer le mancharon con sangre su territorio, puso los muertos, y hoy espera que le llegue la reivindicación con los planes de transformación regional de los acuerdos de paz.

Además, también está este municipio, entre las zonas más afectadas por el conflicto armado (Zomac), lo cual también lo convierte en epicentro de la focalización de las inversiones públicas del postconflicto para su desarrollo. Igualmente, este municipio es visionado como ciudad creativa y cultural, dentro de la estrategia de economía naranja del Gobierno nacional, por ser cuna del natalicio de más de cien compositores, que lo convierten en la materia prima del folclor vallenato con sus memorables y exitosas crónicas escritas y cantadas. Pero algo importante también, es que, San Juan está incluido entre los 25 pueblos que enamoran de Colombia, por sus exóticos paisajes naturales y sus particularidades territoriales, poblacionales y culturales.

No lo tiene todo San Juan, falta mucho por hacer y en eso trabajan los niveles del Gobierno nacional, departamental y local. En orden de prioridades, los ejes temáticos a desarrollar en esta coyuntura, indudablemente lo encabezan una mejor y más adecuada oferta de servicios públicos básicos, de acueducto y alcantarillado, aseo y alumbrado público. Siguen en ese orden de prioridades, la seguridad ciudadana y de inversionistas, lo mismo que, la reactivación económica y el ordenamiento del territorio para el despegue competitivo hacia el progreso social. Falta mucha cohesión social, cultura y conciencia ciudadana y derrotar la polarización reinante. La planificación estratégica de la delincuencia contra la ciudadanía y el sector empresarial asentado en el municipio, requiere de un pueblo unido para enfrentarlos. Se necesita la unidad de propósito y rodear al alcalde y a la fuerza pública para enfrentar el vandalismo, el robo, el atraco, el hurto y el abigeato, que viene haciendo carrera y de magister en nuestro municipio.

San Juan siempre ha tenido la imagen desde afuera, de ser un pueblo culto, emprendedor y honrado, con gente pujante, cívica, educada y altruista. No es San Juan, un pueblo de ladrones, ni de hampones, ni de envidiosos, que atentan contra los bienes, el buen nombre y la honra de los que trabajan. Entre gobernantes y gobernados hay que ponerle el freno de mano a este flagelo que está poniendo en peligro inminente la imagen, el buen nombre, la reputación y el prestigio de nuestro pueblo, por el que tanto lucharon nuestros padres y abuelos. Yo hago parte del gobierno local y tengo la mejor disposición, voluntad e interés de apoyar al alcalde con la estructuración de un plan de mejora al plan estratégico de seguridad y convivencia ciudadana.