Se disparó el precio de la gasolina en La Guajira

En La Guajira colombiana dejó de ser privilegiado consumir combustible vehicular, más barato que en otros territorio del centro del país, originado en la frontera con Venezuela, convirtiéndose en una gran fuente económica para organizaciones guerrilleras, bandas y cuerpos armados del Estado, que participan ilícitamente del tráfico y comercialización de los productos derivados del petróleo.

El mayor consumo de gasolina en La Guajira proviene por la frontera de Paraguachón, de ahí que se halla suscrito convenio de distribución con la Cooperativa indígena Ayatawacoop, que opera en condición de mayoritario, a las estaciones de combustibles autorizadas por el Ministerio de Minas y Energía en el territorio peninsular, tanto nacionales como extranjeros, lo cual se desajusta por los grandes volúmenes de suministros de gasolina y Acpm que ingresa de contrabando y que no solo se destina para el consumo interno, sino que estaba expandiéndose hasta el interior del país, en cadena de enlace dedicada al cártel de la gasolina controlado por la ‘Comunidad del Anillo’ que fue desintegrada en la Policía Nacional.

Hoy en día, La Guajira es el territorio más afectado por la dependencia directa del combustible venezolano. Una pimpina pasó de costar $8 mil pesos hace menos de dos años en Maicao y Uribia, a costar hoy en día de $70 a $90 mil pesos, dependiendo de la localidad en jurisdicción fronteriza donde se expenda, doblando el valor nacional del precio (galón) de gasolina corriente, fijada en $8.500.

El combustible en el interior del departamento de La Guajira no es un producto de libre circulación y tránsito, sino que se maneja de manera limitada y perseguida por la Policía que, según los traficantes, exigen cuotas o peajes para no decomisar el combustible transportado y venido de manera informal.

De los años de bonanza de gasolina en La Guajira no quedará más que recuerdos y anotaciones de un registro histórico que marcamos en el trajinar vivir. Venezuela, la nación más petrolera de Sur América, tercera en América Latina, por debajo de Estados Unidos y México, en reserva de petróleo, pasó de la abundancia a los escases.

El valor de la pimpina de 6 galones en Venezuela era equivalente a $500 pesos colombianos. Deduzca las jugosas ganancias y los dividendos que iba dejando el negocio de contrabando de la gasolina, a quienes de ella se beneficiaban de diferentes formas.

La Guajira requiere de atención inmediata que permita regular, controlar los precios y frenar las especulaciones en los precios no solo del combustible, sino también de los productos de la canasta familiar y el transporte colectivo de pasajeros urbanos, veredales e intermunicipales, con el valor de los pasajes que se disparan y cobran sin el amparo de la autoridad competente. Los alcaldes y el gobernador de La Guajira, de manera conjunta, deben solicitar al Gobierno nacional que resuelva el suministro de combustible que requiere y necesita el Departamento, conservando los beneficios consagrados para la comercialización del combustible en territorio fronterizo, con valores de pimpina a $35 mil pesos. La situación de Venezuela en vez de mejorar, empeora, por las condiciones y crisis política que viven con futuro incierto.

Teniendo el departamento de La Guajira el mejor territorio para producir y generar simultáneamente durante los 365 días del año energía alternativa eólica y solar, deben constituirlo el departamento piloto de Colombia en la utilización doméstica y vehicular del uso de las referenciadas y aludidas energías, en todas las necesidades para de esa forma evitar las explotaciones de hidrocarburos con fracking (fractura hidráulica), que causa contaminación del aguas y de hecho del medio ambiente. Acostumbrémonos a utilizar precio de ventas y consumo fijo.