Se salvó la muerte

Que todos debemos morir, eso es el dicho más cierto del que goza todo ser vivo sea animal o vegetal, algunos logran vivir muchos años caso el de la tortuga que puede sobrepasar la bicoca de 300 años de vida, la almeja más de los 700 años, la ballena boreal hasta 200 años, algunos árboles puede llegar al milenio, para anotar estos datos.

En cuanto a esperanza de vida al  nacer de los seres humanos  esta ha ido mejorando en la medida en que avanza la ciencia y la tecnología, es el caso de Jeanne Calment (1875-1997): Es la mujer de la contemporaneidad que ha sido científicamente documentada que vivió exactamente 122 años y 164 día, Jeanne Calment (1875-1997): Es la mujer de la contemporaneidad que ha sido científicamente documentada que vivió exactamente 122 años y 164 día, Sarah Knauss 1880-1999, entre otras

El filósofo de la Junta, Diomedes Díaz respondía a un periodista que le preguntó sobre la muerte “no es el morirse sino lo que se dura muerto”.

La longevidad y la duración de la vida son conceptos relacionados con la biología y con la evolución de las células y órganos que componen los cuerpos de los seres vivos, y transformaciones con el transcurrir de su vida. En el caso del ser humano la longevidad posee importantes conexiones con aspectos demográficos de la sociedad, y aspectos sociológicos del individuo.

Frente a todos los argumentos el ahora nos informa que tarde o temprano nos sorprenderá la muerte en alguna de sus formas y totalmente gratis, pues para morir solo se necesita estar vivo,

Lo sorprendente es que el paso para el otro mundo era totalmente gratis, pero tenía que ser en el país del Sagrado Corazón de Jesús donde a un fulano exministro se le ocurrió ponerle impuesto a la muerte, un impuesto totalmente absurdo.

A nadie sorprende que Colombia sea el cuarto país donde más impuestos se pagan a nivel mundial, según explicó el especialista en impuestos Iván Sasovsky, en este ranking, la Argentina lidera con el 106,3%, seguida por Bolivia con el 83,7%, Venezuela con el 73,3%, Colombia con el 71,3%, Brasil con el 65,1%, México con el 55,1%, Uruguay con el 41,8%, Panamá con el 37,2% y Perú con el 36,9 por ciento. No se puede dejar pasar por alto que en estos países la inversión de estos impuestos no se refleja en obras ni mejora de calidad de vida de las personas, pero si se refleja en los bolsillos de los terceros baja la figura de una actividad llamada Corrupción (Colombia entre los 90 países más corruptos del mundo), a diferencia de los países europeos, algunos asiáticos y americanos donde se pagan pocos impuestos, pero las inversiones están a los ojos de todos.

Sabemos existen servicios funerarios a futuro, planes de previsión, seguros de vida y de gastos funerales, inclusive hoy día muy cómodos con pagos mensuales, para cuando llegue la hora de irnos los deudos no tengan que estar empeñando los electrodomésticos para la compra de ataud, búsqueda de una bóveda o compra de un espacio para que descanse quien pasó a mejor vida. Todo estos gastos son normales, pero tratar de gravar con impuestos la despedida de este mundo, a nadie se le había ocurrido, solo al exministro Carrasquilla y su equipo económico, gracias a Dios cesó la horrible noche y el hombre que no conocía el valor de una canasta de huevos renunció, agréguesele que se ufanaba de vociferar que en Colombia se pagaba uno de los salarios mínimos más alto del mundo….Vaya señor exministro.

Decirle a la hermana muerte que por ahora descanse en paz que no se cobrará impuesto de IVA por llevarse a un vivo…. Que flequeté Lucrecia

Benjamín Franklin decía que en esta vida existen dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos.