Seamos parte de la solución

La emergencia nos llegó de sorpresa. Nadie, ni aún los países más desarrollados, con todo el poder económico, científico, tecnológico y de infraestructura, estaba preparado para enfrentar y manejar la emergencia generada por el COVID-19. Menos preparados aún, y por tanto más vulnerables, estaban los países en vías de desarrollo como Colombia. Ni que decir de nuestra sufrida guajira, donde no existen condiciones ni recursos suficientes para satisfacer las necesidades de salud de sus habitantes aún en condiciones normales.

A pesar de esta situación crítica y desfavorable, y más allá de algunas posibles fallas administrativas que han generado cuestionamientos en los medios y que por supuesto deben ser investigados por las entidades competentes, hay que reconocer que nuestros gobernantes, tan to nacionales como territoriales, han estado dando lo mejor de sus capacidades para atender de la mejor forma posible esta crisis. 

Por un lado, aplicando y haciendo cumplir las recomendaciones generales emitidas por entidades multilaterales como la OMS y otras específicas provenientes de entidades especializadas y expertos reconocidos en la adecuada gestión y protocolos sanitarios de pandemias. Por otro lado, evaluando, diseñando e implementando directrices y acciones hechas a la medida para cada contexto particular, en cada uno de los principales frentes de esta crisis; es decir, sanitario, social y económico.

En nuestra guajira, con el gran volumen de necesidades y restricciones que tenemos en nuestras comunidades, podríamos anticipar que seguramente nunca serán suficientes todas las acciones que se han implementado por parte de nuestros gobernantes, complementadas por acciones y hechos satisfactorios realizadas por empresas como Cerrejón y por otras organizaciones y personas con las que voluntaria y solidariamente han contribuido para mitigar los efectos de esta crisis. 

Pero salir delante y superar esta crisis no es solo responsabilidad de los gobernantes de turno, también es responsabilidad de todos nosotros como ciudadanos, y por tanto todos debemos ser parte de la solución. En medio de esta situación hemos aprendido que desde el punto de vista de la salud; es decir, del posible contagio con el COVID-19 todos somos semejantes en vulnerabilidad, desde el más humilde hasta el más poderoso. Lo mismo ocurre desde las perspectivas económica y social, todos somos semejantes en vulnerabilidad, desde el más humilde trabajador, empleado o independiente, hasta la más grande de las empresas; todos podríamos llegar a una situación de insostenibilidad y poner en riesgo nuestra supervivencia y la de los demás.

Todos los ciudadanos tenemos la responsabilidad de dejarnos ayudar y de facilitar la labor de ayuda que se quiere dar a las comunidades. Es por ello por lo que no se deben repetir los bloqueos de vías públicas, dado que no solo impiden que lleguen las ayudas a las comunidades, sino que ponen el riesgo la vida de las personas con problemas de salud que no se puedan atender oportunamente. 

Tampoco se deben repetir los bloqueos de la vía férrea de Cerrejón, pues impiden que las ayudas, que incluyen el invaluable suministro de agua, transportada por el “tren del agua”, y otras ayudas, lleguen oportunamente a muchas comunidades indígenas de la Media y Alta Guajira. Debe ser claro para todos que el bloqueo de la línea férrea pone en riesgo la sana supervivencia de estas comunidades y al mismo tiempo pone en riesgo la sostenibilidad de Cerrejón, lo que evidentemente termina afectando la calidad de vida de estas comunidades.

Tengámoslo siempre presente: De esta situación de crisis saldremos adelante con la ayuda de todos.