Sedentarismo sería tratado como una pandemia

El Gobierno nacional autorizó la actividad física al aire libre mediante el Decreto 593 del 24 de abril de 2020, de personas que se encuentren en el rango de edad de 18 a 60 años, por un período máximo de una hora diaria, hasta el 11 de mayo de 2020. Esta medida considero necesaria, sobretodo saludable si tenemos en cuenta que la inactividad produce obesidad. Pero se quedó corto al excluir a los menores de 18 y mayores de 60, población que necesita realizar actividad física por salud física y mental.Además, hacer ejercicio produce satisfacción, alegría y bienestar, amén, relaja el cuerpo y el alma.Las personas que ejercitan el cuerpo de manera regular, se mantienen optimistas y actitud emprendedora. Sirve para minimizar el estrés que produce estar encerrado.

Estudios de la Organización Mundial de Salud –OMS– estima que la actividad física disminuye en un 30% las complicaciones cardiovasculares de la enfermedad coronaria, el 27% de los casos de diabetes tipo 2 y el 25% de los cánceres de seno y colon, entre otras enfermedades. Además, contribuye a la reducción de obesidad infantil y obesidad en el adulto.

Sin embargo, producto del aislamiento social y el confinamiento en casa ordenado por el Gobierno nacional y los territoriales por la pandemia del Covid 19 (coronavirus), se incrementará por razones obvias de manera dramática el sedentarismo, consecuencia lógica, también aumenta la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, patología mental y un cumulo de enfermedades asociadas.

El Gobierno nacional debería eliminar la restricción y permitir el ejercicio para todos conservando las medidas de bioseguridad ampliamente difundidas. Los expertos recomiendan “que un adulto haga 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Esto incluye actividades tales como caminar o montar en bicicleta entre otros”. Yo le agregaría lo siguiente “que los adultos induzcan a sus hijos al habito del ejercicio, la recreación y el deporte, pero que sean ellos su espejo”.

En La Guajira, tenemos alto porcentaje de obesidad tanto en niños, jóvenes y adultos, con una marca tendencia en el sexo femenino –se requiere primero que todo–, que cada individuo entienda que la obesidad es una enfermedad, queda proscrita la concepción de las mamás del ayer aún las hay y que el niño cachetón, es el que goza de excelente salud, mientras que el escuálido, está enfermo. 

Esa creencia está revaluada, hay que actuar ya, el Estado a través del gobierno tiene una enorme responsabilidad, y lo ha entendido que el confinamiento total podría enfermar y matar tanto o más que el Covid 19, debido que el sedentarismo, sinónimo de obesidad es según los científicos una enfermedad que debe tratarse con políticas y programas de salud pública, perdón como una pandemia.

El Gobierno nacional en el video conferencia del martes 5 de mayo del presente año, anunció que a partir del lunes 11 del presente mes, los menores de entre 6 y 17 años podrán salir de sus hogares acompañados por un adulto durante 30 minutos, tres veces a la semana. ¿Qué pasará con los excluidos, menores de 6 y mayores de 60 años? Esta población altamente vulnerable a la obesidad infantil y enfermedades preexistentes múltiples de los adultos mayores, quienes además por prescripción médica deben hacer ejercicio. Eso sí, solo en espacios abiertos: evitando el contacto físico y con las medidas de bioseguridad ampliamente conocidas. 

Adenda única: El Gobierno está en mora de eliminar la restricción para hacer ejercicio y permitir sin excepción esta actividad en niños, niñas, adolescentes y adultos mayores para evitar los efectos nefastos producto de otra pandemia que se ve venir diferente al Covid 19: sedentarismo.