‘Selecciones’: revista centenaria

El 5 de febrero de 1922 apareció el primer ejemplar de ‘Selecciones’. Noventa y nueve años después todavía la encontramos en puestos de revistas, aunque ante ella los lectores no perciben la importancia que encierra este modesto vehículo de cultura.  El nombre de la revista es fiel al propósito de sus editores, pues los temas que uno encuentra en sus páginas son seleccionados para que los lectores, poco a poco, leyendo un artículo diariamente, agoten el material en un mes. Cuando eso ocurre, ya está a disposición del lector el número siguiente. Selecciones fue fundada por los esposos DeWitt y Lila Wallace. Se edita en más de 35 idiomas con tirada superior a 30 millones de ejemplares. En 1940 apareció la primera edición en español, impresa en La Habana.

Esta revista trae temas variados, escritos con redacción y ortografía impecables.  El periodista colombiano Eduardo Cárdenas fue por muchos años corrector de estilo de esta revista; además, era el editor del Almanaque Mundial, de la misma casa editorial. Me atrevería a decir que publicaciones como Selecciones, tan cuidadas en su redacción, bien podrían tenerse en cuenta para fomentar la lectura en jóvenes de nuestras escuelas, con la seguridad de que la adicción que se adquiera en esa edad no solo perdurará en el futuro ciudadano sino que creará en él un interés por la búsqueda de conocimientos universales.

Mi primer contacto con esta revista ocurrió cuando yo apenas tenía siete años. Recibí como donación todos los ejemplares de Selecciones en español, que habían comenzado a publicarse en 1940. Me dediqué a leer cada edición en estricto orden cronológico hasta llegar a la última. Después fui adquiriendo la de cada mes y sin darme cuenta me inicié en el ‘vicio’ de la lectura hasta convertirme en lo que podríamos llamar ‘lector compulsivo’. Puedo afirmar que aprendí a leer en las páginas de esta revista.

De Selecciones recuerdo algunas secciones que no podíamos “dejar para después”. Lo primero era buscar ‘La risa, remedio infalible’. Después de esa terapia el ánimo quedaba dispuesto para continuar con temas serios. Pero, antes, la curiosidad nos lanzaba a buscar secciones más o menos afines, como ‘Gajes del oficio’, ‘Así es la vida’ y ‘Comedia estudiantil’. Después sí: todo el tiempo disponible para acometer la lectura de los artículos de fondo, si éramos capaces de saltarnos ‘Citas citables’, ‘Temas de reflexión’ y ‘Mi personaje inolvidable’. Entre mis recuerdos está la sección ‘Enriquezca su vocabulario’. Las respuestas correctas siempre estaban ilustradas con su correcto uso dentro de frases de grandes autores. ‘Noticias del mundo de la medicina’ es una sección que informa sobre los últimos avances en el campo de la salud y los descubrimientos recientes de la ciencia médica. Todo eso había que leerlo primero, para abordar sin presiones el ‘plato fuerte’ de la revista: ‘Sección de libros’, que presentaba en forma resumida el texto de una obra literaria.

Hay que reconocer que Selecciones nunca ocultó su “afán propagandístico durante la Guerra Fría”. Por eso tuvo como rival literario y político a una revista soviética con igual formato: Sputnik, entre los años 1975 y 1991. Ahora que Selecciones celebra un aniversario más, ha puesto en circulación una magnífica colección de sus mejores artículos. Se trata de una obra de lujo que habría que obtener, si no para alimentar la añoranza, para conservar una incomparable “pieza de museo”.