Señor líbranos del mal

Por Jesualdo Fernández Valverde

La oración es relación viva de nosotros los hijos de Dios con nuestro padre celestial e infinitamente bueno, con su hijo Jesucristo y el espíritu santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero; la oración es un medio que utilizamos en todo momento de angustia, preocupaciones para buscar afanosamente ese encuentro con el ser eterno para que nos defienda, en este mal momento de esta enfermedad maligna, catástrofe humana y para poder seguir los caminos de la vida con el de la mano sin tropiezo y como escudo.

El Salmo 23 “el Señor es mi pastor nada me falta” es nuestra protección para darnos la gracia de salvarnos de este mal momento. Nuestras intenciones unidas a Dios, el Señor es mi refugio. “todo lo puedo en cristo que me fortalece” dice Mateo 11, 28-30, “vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, que yo los aliviaré”.

 Anda rodando en el mundo un virus o bacteria microorganismo de contagio que destruye la vida; ante esta situación no nos toca más que pedirle a Dios que nos libre del mal, la súplica “sálvanos Señor por tu misericordia, sácanos de esta red que nos a tendido la pandemia, tú eres el refugio de los seres humanos, tú señor nos librarás de este virus, se escuchan los rumores de la gente y se asoma el terror por todas las partes de este espíritu maligno que trama a rebatarnos las vida; danos fuerza Señor confiamos en ti, no tenemos otra defensa ante este enemigo desconocido, tentación del demonio como un desafío a la desobediencia humana a la mala intención de la pandemia por violación a las leyes universales que Dios estableció en uno de los mandamiento de la ley de Dios, que es no matar”.

El Salmo 91 habla sobre la protección divina “Señor eres mi fortaleza y mi refugio, eres mi Dios en quien confió”; si Dios no gusta de lo malo, de lo injusto, su misión debe ser como lo está haciendo cuidar la vida que es de lo bueno y de lo justo, el camino maravilloso de la vida es amar a Dios y hay que disfrutar de su presencia, aceptar que somos hijos de Dios y que Dios está en nosotros mismo.

Siempre tenemos que tener presente el Padre Nuestro “no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal” ante este peligro que estamos viviendo, el deber de cuidado Dios dice: “cuídate, que yo te cuidaré” quédate en casa, que en casa nada te pasa, como ejemplo en la historia sagrada cuando recogieron la familia en el arca de Noé mientras que pasaba la tormenta del diluvio universal pasaje de la Biblia. Señor tu todo lo puedes para ti no hay nada imposible, hoy queremos liberarnos de este virus maligno que nos está afectando nuestras vida, Señor líbranos del mal. Amén.