Sin memoria histórica

La historia en la educación ha dejado de ser una materia básica, acomoda someramente como ciencia sociales.

La historia y geografía son indispensables para conocernos desde el origen y ubicarnos en la territoriedad, las cuales constituyen cátedras necesarias de enseñar. De lo contrario, quedaremos en un limbo informativo. La historia es la compilación o registros, de hechos y acontecimientos, antepasados que culturalmente debemos conocer y aprender de los mismos, indiferentemente de que hayan sido buenos, malos o feos; todos son pertinentes de anotarlo, para imitaciones o prevenciones futuras.

No deben existir excusas adobadas con omisiones y elusión, para no registrar acontecimientos trágicos ocurrido en algún lugar del territorio nacional, para conservación del mismo en memoria histórica que de mucha utilidad es para ilustrar las nuevas generaciones. Cuando los pueblos ignoran las historias, es tan propenso a repetirla e incurrir en crasos errores que pasman el desarrollo cultural y progresivo.

Es importante consultar la capacidad informativa de los jóvenes que cursan bachillerato, relacionado con la prehistoria, historias: patria de Colombia, América, Europa y Asia, las más fácil de percibir, el aprendizaje. De África es poco lo que se conoce, porque referencialmente se ha mantenido aislada de los demás continentes. Para la historia deben anotarse, acciones y operaciones humanas, fomentadas por personas naturales, de manera particularizada y colectivas, diferente a los conflictos territoriales, regionales, políticos y religiosos, relacionado con ciencia, artes, culturas, deportes y autorías de novedades, materiales e inmateriales. La dinámica de la evolución humana, se nutre del antepasado, para impulsar proyectos futuro, con actualizaciones e innovaciones.

La historia debe colocarse en primer plano de enseñanza y aprendizaje, no dejarla en segundo o tercer plano, que traduce olvido. Es mala fe suprimir la cátedra de historia para ignorancia de antecedentes a las nuevas generaciones. La falta de memoria es una desgracia. Todo destino requiere de una partida, seguidos de metas y finalidades materializadas que surgen de los pensamientos humanos. Los únicos libros históricos que perduran son los de religiosos.

Historia y geografía son complementos para el conocimiento en beneficio de las comunidades, a manera de ejemplo, ¿qué beneficio ha generado la mina de carbón más grande del mundo a cielo abierto, ubicada en La Guajira? Nunca se registró un estudio relacionado con los acontecimientos humanos, protección y defensa del hábitat y las condiciones agrícolas. Tampoco se valoró la calidad y uso del suelo, ni se previeron los daños acuíferos generadores de consecuencia negativa. Son milésimos los hechos, acontecimientos y eventos que no se registran de manera específica y precisa por motivos de interés, descuido, negligencia, corrupción y crímenes comunes y ambientales.