Solidaridad: sin olvidar al responsable del Covid-19

Cuando en el mundo y particularmente en Colombia, se contagia o muere una persona por causa de la pandemia del Covid-19, obligatoriamente hay que mirar al Partido Comunista de China, como único responsable de la calamidad que está viviendo el planeta, porque desde ese país asiático se engendró y propagó el virus; y claro que el sistema de salud en Colombia tiene demasiadas falencias, pero eso sería igual al dueño de casa que no toma las medidas de seguridad suficientes para que no se le entren los ladrones, pero si le roban la residencia por descuido, no quiere decir que los ladrones no son los culpables del asalto, de la misma manera el Partido Comunista de China es responsable de todos los contagios y fallecimientos que ha habido en la tierra, y Colombia debe tomar medidas heroicas en contra del Coronavirus, pero sin olvidar de dónde proviene el mal, para no excusar al victimario.

Ante la catástrofe debe brillar la solidaridad, que es fundamental en tiempos de crisis para rescatar la fraternidad, como fórmula del entendimiento humano, que es el que permite superar la prueba; recordando también la caridad cristiana que de manera ejemplar enseñó la Iglesia primitiva; según narra el libro de Hechos de los Apóstoles 4:32-35, en donde con solidaridad como base de la caridad se distribuían los bienes de acuerdo a la necesidad de cada uno, cubriendo las penurias de la comunidad, teniendo todas las cosas en común; por lo que ayudar a las personas que lo necesitan es la mejor manera de hacerle frente a los problemas sociales y económicos que en estos tiempos nos ha traído el Coronavirus (virus chino). 

En muchos siglos la especie humana, no había tenido semejante desafío, para demostrar el amor al prójimo, ya sea desde el punto de vista de la caridad, el altruismo o la filantropía, de todas formas todo debe de ser focalizado al bien común en momentos en que el mundo pasa por semejante tribulación con el Coronavirus; sin olvidar que seguidores de doctrinas inescrupulosas como el marxismo, pretenden pescar en río revuelto exhibiendo su oportunismo ramplón, para hacer efectivo su proyecto totalitario, sin importales las aflicciones humanas. 

La propaganda comunista en medio de semejante turbulencia sanitaria, no cesa, comenzando por el régimen chino, que después de ser el propiciador de la emergencia mundial, envía ayuda demagógicamente a algunos países para desviar su responsabilidad; en esa misma actitud se encuentra también la dictadura cubana que manda médicos a otros países, sin conocerse a ciencia cierta la situación de la Isla con el Covid-19, pero como se dice coloquialmente, ayuda a barrer la casa de los demás, pero sin barrer la propia. 

Sin embargo, el colmo de la desfachatez y el cinismo lo tiene el dictador venezolano Nicolás Maduro, cuyo país fue arruinado por la camarilla comunista, dejándolo sin agua, sin electricidad, sin servicios hospitalarios, con millones de refugiados y la población muriéndose de física hambre, pero el tirano ofreció regalarle a Colombia dos maquinas para hacer pruebas de Coronavirus, como otro truco para que el gobierno de Colombia reconozca al régimen chavista; cuando en el país vecino no se sabe acerca del verdadero número de contagiados y fallecidos por el Covid-19, y tampoco se conoce si realmente se hacen las pruebas.

Los comunistas colombianos admiradores de la dictadura china, exculpan el crimen sanitario que ha sido en contra de toda la humanidad, y se fijan solamente en las debilidades del sector de la seguridad social que hay en el país, como si Colombia fuera el centro de gravedad mundial; subrayando que la pandemia es cosecha del Partido Comunista de China, al que le saldrá caro, porque las mercancías que produce esa nación no tendrán muchos compradores y su anhelado hegemonismo con la nueva ruta de la seda se convertirá en una quimera; ya que en materia de comercio internacional, habrá que volver a barajar, y por ello se fortalecerá la producción nacional superándose la globalización. 

Ante la hecatombe que vive la tierra con el Coronavirus, hay que recordar la parábola de Jesús sobre la higuera estéril, en Lucas capítulo 13: 6 – 9, dice el texto: “Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló, y dijo al viñador; He aquí, hace tres años que vengó a buscar fruto es esta higuera, y no lo halló; córtala; ¿para qué inutilizar también la tierra? El entonces le respondió, le dijo; señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto bien; y si no, la cortare después”. Con esta enseñanza Jesús muestra que cada persona debe producir frutos arrepintiéndose y siendo solidario con los demás; especialmente en esta época de sufrimiento para humanidad, recordando que la vida es efímera y al igual que la higuera en cualquier momento se puede cortar, por eso hay que vivir para servir, especialmente en esta emergencia sanitaria, en donde la solidaridad tiene que ser el principio fundamental de la existencia.