Solidaridad social

La solidaridad es la virtud que tiene una persona en actitud humana de darle la mano a los demás desinteresadamente, para que haya solidaridad debe haber necesidad; tender la mano es dar algo al necesitado sobre todo en estado de calamidad doméstica.

La solidaridad no cuesta nada, pero vale mucho. En momentos difíciles de emergencia económica, si dejas de dar pudiendo renunciar a servir, hay que hacer favores en esta vida; en la solidaridad es donde se fundamenta el verdadero sentido de la comunidad. Proverbio: el que es solidario es humilde y humanitario, tanto el uno como el otro son de los dones más grande del ser humano. Nuestra sociedad carece de vocación de servicio por falta de solidaridad social, que esta tormenta de la pandemia nos una más. Cuando se contribuye a la felicidad de otra persona se persigue satisfacer y resolver necesidades agobiantes; con amor y humildad te afianzas a servir y nunca te falta Dios. Humanismo: solidaridad es caridad y generosidad.

La solidaridad se compara como una obra de caridad y la caridad es una de las virtudes de Dios; la caridad y la generosidad no es lo mismo, pero ambas tienen que ver con la solidaridad. La caridad solo implica dar limosna o auxiliar a los demás y la generosidad tiene el hábito de dar y de entender a los demás; la generosidad es una forma de altruismo (lo contrario del egoísmo). Las personas no pueden ser apegadas a las cosas que sobran a pesar que hay que tener respaldo para el mañana, uno se puede desprender de algo para el necesitado. El amor al prójimo segundo mandamiento de la ley de Dios, es la propia solidaridad encarnada en la ley divina; cada acto de sacrificio personal en favor de los demás refuerza el espíritu de generosidad en el corazón del dador.

Norma: en el artículo 95 inc. 2 de la Constitución Nacional dice: “son deberes de las personas y del ciudadano obrar de conformidad al principio de solidaridad social, respondiendo en acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida y la salud de las personas”. La Declaración de los Derechos Humano habla del reconocimiento de la dignidad en la fraternidad de darnos las manos los unos a los otros como miembro de la familia humana. La solidaridad aparte de ser un principio es una virtud y uno de los valores de convivencia donde unos necesitan más que otros en desigualdad social; los seres humanos no estamos pronosticados a vivir bajo la misma condiciones de pobreza y miseria, pero por lo menos de que vivir, el pan de cada día que la divina providencia extienda su mano para que nunca nos falte nada.