Todos debemos ser ganadores

Lámparas son aquellos que tienen conciencia de las sociedades en que conviven, de las decisiones que en el momento deben tomar y las toman para transformarlas en bienestar para todos; ese es el verdadero líder.

No solo pueden ser los grandes del pasado que cambiaron sus sociedades o pueblos, nosotros también podemos serlo; solo se necesita un nuevo lenguaje que alumbre conciencias para cambiar mentalidades y lograr evolucionar la cultura del «para qué», sirve en realidad la política que transforma sociedades, ciudades, países de necesidades a bienestar.

En esta nueva coyuntura política que se vive en Albania es bueno para el municipio la consolidación de una opción de cambio que maneje un portafolio de propuestas muy diferente a la que hasta el momento se han dado, que maneje un nuevo lenguaje propositivo a las ciudadanías con conceptos muy diferentes para sembrar nuevos pensamientos y despertar conciencias que produzcan cambios de mentalidades por una nueva cultura política; ya esto de por sí representa un cambio.

Necesitamos que en Albania se construya una verdadera y real propuesta de un proyecto municipio y esta es una linda oportunidad, con esta clase política emergente de jóvenes profesionales con mucha proyección y futuro complementada con personajes de experiencia en la conformación de un excelente equipo de trabajo, puede ser el mejor que ha tenido Albania hasta el momento. Es importante que ellos sean los primeros que se concienticen del paso que están dando y de lo importante que representan como opción de poder. De la concientización de esta alianza, aunque existan pensamientos dispares; debe nacer una nueva Albania, la del futuro.

Es el momento de dejar atrás pensamientos e intereses que nos mantiene alejados del objetivo más importante que en estos momentos el municipio necesita y que las mayorías con expectativas está esperando: la unidad por un solo candidato, una sola propuesta para el desarrollo y el progreso alimentada por todas las ideas, iniciativas, proyectos de cada uno de ellos con nuestras comunidades que consolide un verdadero proyecto de municipio; la consolidación de un proyecto político participativo e incluyente de proyección, no solo a nivel local sino también a nivel departamental con proyección nacional. Ese es el pensamiento a cultivar, la visión a realizar, donde todos ganemos y no sólo una persona o un pequeño grupo contado que no pasa de dos o tres.

Deben ser conscientes que aspirar al cargo de alcalde no es sólo un paso de realización personal, de llegar a mandar y todos a obedecer, de rey y súbditos, nada de eso; eso no pertenece a nuestro tiempo. Deben ser conscientes que esa aspiración que tienen, es la aspiración de todos los que los acompañan, es el futuro de todos él que está en sus manos, ser conscientes que los recursos que llegan les pertenecen a todos los ciudadanos y no sólo al elegido. Esa conciencia es la que hace la diferencia.

Tienen que concientizarse que para el pueblo no importan los nombres cuando existe una verdadera plataforma de unidad enriquecida con una hoja de ruta, una carta de navegación por dónde deben pasar varios gobiernos, ese debe ser el próximo proyecto de municipio trazado a una década, a veinte años o a la visión que se trace, donde su esquema de ordenamiento territorial debe ser su base y sus columnas los planes de desarrollo de cada periodo que deben desarrollarse como avances sus proyectos, obras o políticas públicas.

Con un sistema tributario que no sólo regule a un sistema productivo especializado institucionalizado, sino que sea la fuente para el desarrollo y el progreso; que el resultado se vea reflejado en el bienestar de los ciudadanos; así ganamos todos; no hay que gravar pobreza hay que incentivar hacia la riqueza.

Es una bonita oportunidad histórica para dejar atrás la pesadilla de la falta de agua potable las 24 horas, la falta de fuentes generadoras de empleos, la miseria, la pobreza, la falta de oportunidades para los jóvenes, de educación, la salud y la falta de unos servicios públicos que garanticen una buena calidad de vida; que vislumbremos el sueño de que con esta alianza, los jóvenes profesionales nuestros volverán a su tierra a sembrar su conocimiento para el beneficio del municipio; que al fin habrá oportunidades para todos, que se realizarán proyectos generadores de desarrollo que atraerán a inversionistas de otros lares a invertir en el municipio porque somos tierras fértiles para invertir; cambiemos la pesadilla del atraso por el sueño del progreso; si existen fuentes de aguas para todos, seguramente habremos conseguido que no existan sedientos.

Visto así, la alianza sería una pequeña victoria de un pequeño paso hacia la dirección correcta de un proyecto grande de un municipio grande como sus riquezas. Así a los pueblos las causas los unen, el temor se desvanece y el ánimo de acrecienta. Es hora de cambiarle el viaje al velero sin brújula que navega sin norte con rumbo desconocido por una nueva tripulación con una carta de navegación con un puerto definido para llevar a sus pasajeros a bordo a su destino seguro; es hora de un nuevo liderazgo consciente de su oportunidad y papel a desempeñar en este momento, que merezcan gobernar; que vendan una mejor idea de hacer política, que las malas decisiones que nos tenían en el desierto, hemos arado en el mar ya pertenece al pasado, es el momento de las buenas decisiones las que nos llevarán las mentes fértiles a la tierra prometida.

Estamos ante el despertar de una fuerza de cambio, de transformación donde la decisión del futuro del municipio no estará en la mente de uno solo, sino en las mentes de muchos que amparados en el artículo 90 al 93 de la ley 1757 de 2015 de los acuerdos participativos y el artículo 39, 40 y 43 de la ley 1551 del 2012 de los presupuestos participativos, se puede cambiar la forma de gobernar. Ese es el paso que necesitamos donde todos haremos parte de la toma de decisiones, esa sería nuestra más grande victoria de cambio; donde todos seremos ganadores.