Todos ponen

“Si planteamos de manera equivocada los problemas, es imposible resolverlos. Debemos lograr consensuar un modelo de desarrollo sostenido que conlleve a un ente territorial responsable y activo”.

La Guajira en sus primeros 54 años de vida administrativa, no está atravesando por su mejor estado físico y menos de salud. Han sido tantos años de luchas y de olvido estatal, que la bomba social en algún momento debía estallar, y parece que llegó al punto no deseado.

A pesar de ello –y no todo es malo–, uno de los grandes logros conseguidos por los mismos gobernantes fue la creación y fundación de la Universidad de La Guajira, el cual siguiendo los pasos de su padre, cumplió 43 años de existencia. Situación que nos lleva a todos los guajiros, a sentirnos orgullosos por la permanencia de la institución universitaria pública que ha graduado a miles de profesionales nacidos y por adopción, que alzan la frente cuando se les pregunta de donde son egresados.

Empero, la situación financiera de la universidad a partir de la reforma constitucional 05 de 2011, no ha venido siendo la más saludable, como quiera que, al igual que muchos proyectos exitosos, su financiación se encontraba atada a los recursos de regalías. No siendo incluidos en las normas posteriores que reglamentaron el acto legislativo, como gasto recurrente.

En 2017 por iniciativa del Congreso se presentó una reforma a la naturaleza jurídica del alma máter para lo cual surtió su trámite, sin embargo dicho proyecto fue objetada por el expresidente Santos bajo argumentos que podemos o no compartir, pero la Corte Constitucional le dio la razón.

Así las cosas, nos obliga como guajiros unir esfuerzos necesarios y lograr consolidar mediante el procedimiento constitucional y legal, fuentes de financiación que conlleve a la sostenibilidad financiera de la Universidad de La Guajira y de contera, salvaguardar el futuro de la población guajira que ve en dicha institución superior, el más puro componente de desarrollo en una sociedad. La educación.

Las malas discusiones siempre llevan a malos resultados. Si planteamos de manera equivocada los problemas, es imposible resolverlos. De ahí que no sólo para la supervivencia de la universidad, sino para la recuperación institucional del Departamento, debemos lograr consensuar un modelo de desarrollo sostenido que conlleve a un ente territorial responsable y activo, que sume esfuerzos de todos con un objetivo común.

Es por ello, que en la primera sesión que desarrolló el Consejo Superior de la Universidad de La Guajira el gobernador como presidente de dicho organismo, presentó acertadamente, una serie de acciones coyunturales y estructurales que buscan normalizar los compromisos financieros de la Gobernación con dicha entidad.

De allí que las propuestas en general fueron acogidas, lo que impone en el tiempo la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos que busque financiación de las ordenanzas 214 de 2007 y 232 de 2008, para lo cual, esa gestión ante instancias nacionales esté integrada por nuestros representantes a la Cámara, el rector, la presidente de la Asamblea departamental, aquellos senadores con influencia en nuestro Departamento y el mismo gobernador marcando la pauta.

Con todo este universo de voluntades, debe nacer el más grande propósito de defender los intereses departamentales y en especial nuestra Universidad, la educación superior de los guajiros como derecho fundamental.