Un acueducto de respaldo, alternativa para San Juan

Por Rafael Humberto Frías

El río Cesar nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y pasa por el municipio de San Juan del Cesar, la tierra mía, como bien lo señala Hernando Marín en su canción ‘La Sanjuanerita’. Luego fluye a través del valle del Cacique Upar, atraviesa la imponente ciénaga de Zapatosa, ubicada entre los municipios de Chimichagua, Curumaní y Tamalameque en el Cesar y continúa hacia El Banco en el Magdalena, a unos pocos kilómetros de su desembocadura.

El río Cesar pertenece, además, a la zona conocida como la Depresión Momposina y desemboca finalmente, en el río Magdalena, en el municipio de El Banco. Este hermoso río y sus tributarios, conforman una rica cuenca hidrográfica que respaldan la vida, la economía y la cultura de casi un millón de habitantes comprendida en 22 municipios. Entre ellos, San Juan del Cesar en La Guajira, donde está su nacimiento y del cual depende la fuente de agua para abastecer su acueducto urbano representado en cincuenta mil habitantes y 10.406 suscriptores. Pero indudablemente, que de la gobernanza ambiental territorial en la cuenca del río Cesar, dependen muchas cosas, que van desde la Sierra, hasta pasar por el Valle y la Ciénaga y terminar en el Magdalena. En orden geográfico, aguas abajo el río Cesar pasa por cinco municipios guajiros: San Juan del Cesar, Villanueva, Urumita, La Jagua del Pilar y El Molino. Luego continua hacia 16 municipios del Cesar, que son Manaure, San Diego, La Paz, Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibírico, Valledupar, Pueblo Bello, El Copey, Bosconia, El Paso, Curumaní, Astrea, Tamalamaque, Chiriguaná y Chimichagua. Hasta desembocar en el único municipio del Magdalena que baña, El Banco. En el desarrollo de la cuenca del río Cesar intervienen muchos actores, como quiera que, atraviesa tres departamentos, hay tres corporaciones autónomas regionales La Guajira, Cesar y Magdalena, tres gobernaciones también y 22 alcaldías municipales. Pero parece paradójico que teniendo tantos dolientes para liderar institucionalmente el cuidado de esta importante cuenca y su recurso hídrico y hoy de grimas ver el estado deplorable del río Cesar, en su paso por San Juan del Cesar. Ya el río Cesar, no es lo que fue. Se perdieron en el tiempo sus playas y blancos arenales. Ya ni para manduquear la mugre de la sociedad sanjuanera sirven sus aguas ni sus piedras. Ya no se aprecian las mariposas revoloteando en las casimbas para beber. No sabemos quién, pero acabaron con el río Cesar. Si fue la minería, el cambio climático o el calentamiento global o la actitud depredadora del hombre devastando los bosques, pero la cuenca ya no alcanza a abastecer la sed de los sanjuaneros. La demanda está representada en 43 barrios urbanos y 49.584 habitantes que demandan una mejor prestación del servicio de acueducto en el área urbana. Hoy el servicio de acueducto está sectorizado y ni así es suficiente para atender la demanda. Se cambió de operador en la prestación del servicio, de aguas del sur a aguas total y siguen las quejas de la ciudadanía por el preciado líquido. El pueblo tiene sed, no alcanza el agua para el abastecimiento ni para la productividad agrícola.