Un poco de historia de la música vallenata

Variadas han sido las versiones de parte de juglares para referirse a esa música amañadora, contagiosa y terrígena de ese conjunto conformado por un acordeón, una guacharaca y una caja, instrumentos estos de origen alemán, indígena oriundo del Valle del Cacique Upar y de la región africana. Cada historiador nos brinda una variada versión.

Es de notoria apreciación algunas diferencias acerca de la armonía, melodía y ritmo cada vez que se ejecutan los aires de paseo, merengue, son, cumbia y puya.

La música valllenata ejecutada por los instrumentos ya descritos, se apreciaba solamente en el ámbito rural. La música de viento, banda, orquesta o filarmónica, era exclusiva de los salones de las grandes ciudades.

Las agrupaciones vallenatas han tenido reformas instrumentales y con motivo de fiestas patronales han recorrido ciudades, sobre todo cuando se realiza un festival, aún se escuchan grabaciones vallenatas que nos dejaron ‘Alejo’ Durán, Luis Enrique Martínez, Andrés Landeros, y otros más.

Existen escuelas donde estudian centenares de niños, como la de Andrés ‘El Turco’ Gil quien, en compañía de Consuelo Araújo, nuestros infantes dieron muestras de sus destrezas en la ejecución del valllenato que se logró escuchar en el exterior.

A orillas del río Guatapurí se levanta la planta física del escenario donde se realiza el ‘Festival De La Leyenda Vallenata’. Se concursa para acordeones profesionales, aficionados, canción inédita, piqueria o repentismo. Los niños también tienen su espacio.

Últimamente se viene llevando a cabo el concurso ‘Rey De Reyes’.

Hace rato se viene calificando la actuación de parte del jurado que, muchas veces no justiprecia el valor artístico de la actuación sometida a concurso. No todas las personas ejercen a cabalidad el delicado y responsable cargo de ser jurado. Sería interesante hacer un cambio o reforma en la manera de valorar una canción. Cabe preguntar: ¿A qué se debe que las canciones, ‘Abrazo Guajiro’ de Carlos Huertas y ‘El Don de Valledupar’ de Hugues Peñaranda, no han tenido una justa premiación, canciones como las anteriores, debían ser presentadas y con la exigente vigilancia de un jurado especializado para calificar a conciencia.

El desconocimiento de lo que es inspiración, asonancia, consonancia, mensaje de cualquier composición nos impide una valoración de un tema musical.

Es necesario realizar un seminario con personas conocedoras de estos menesteres del folclor.

Hagamos un detenido estudio, profundizando sobre el origen de nuestra música regional.

Con el adebido respeto, escuchemos a manera de ejemplo, la primera estrofa de la composición denominada ‘Compadre Chemo’:

Tengo pena con compadre ‘Chemo’,

Tengo pena porque yo no fui;

A esa fiesta de ese 2 de enero,

Y con tanto que le prometí

Me perdona porque fue que yo,

El día primero, pa’ saca el guayabo;

Fui donde Alirio y me tomé unos tragos,

Y el guayabo no se me pasó;

Vino un trago y vino el otro trago

Y ahí quedé sacándome el guayabo

En su mayoría la composición valllenata contiene mensajes, narrativas, descripción y agradables estribillos.

No sobra advertir que queda rigurosamente prohibido incluir vocablos y expresiones inmorales que, enlodan el lenguaje castizo de inspiraciones que no merecen ser llamadas vallenatos.