Un renacer de la naturaleza

Todo un reencuentro de la naturaleza hemos visto desde que apareció la pandemia del Covid-19, a medida que el hombre ha hecho un pare, un cese de actividades, un cese a la contaminación en todo su esplendor, podemos apreciar como la naturaleza va renaciendo de nuevo. Como el silencio, la desolación, la tranquilidad, dan vida a la vida, es como si todo volviera a su lugar de origen.

Hoy, los ruidos de los vehículos, los pitos de las motos, los gritos de las personas, los altos ruidos de bares y discotecas, el ruido de unas fichas de dominó, etc., todo, absolutamente todo, ha sido cambiado por el hermoso cantar de los pájaros; por el ruido de la brisa que acaricia nuestro rostro, por ese silencio natural que nos inspira tranquilidad y equilibrio, por esa paz que nos llena y reconforta, por las notas musicales de los caudales que anuncian su crecimiento, por respirar con tranquilidad un aire limpio que nos llena de salud, los árboles se mecen de un lado a otro haciendo reverencia, anunciando que la vida sigue.

Se le ha devuelto la tranquilidad, la paz y la vida a la naturaleza, a los animales, quienes al no sentirse en peligro por la mano del hombre, han salido a disfrutar de su hábitat. Realizan largos paseos por los ríos, mares y calles; exploran, juegan y disfrutan de sus espacios con tranquilidad, sin miedos y sin afanes. Sus visitas sorpresivas, engalanan diferentes espacios, toda una feria de vida, de color, de especies en vías de extensión, con sus mejores trajes, a lo natural; todo un derroche de diversidad cultural animal a la vista de todo el mundo.

Se ha visto como manada de delfines se han dado cita en varios lugares de nuestro país y el mundo, como en la Bahía de Cartagena, Bahía de Santa Marta y en las playas de Dibulla, municipio de La Guajira, mostrando toda una coreografía acuática, espectáculo gratuito, lleno de felicidad, alegría y adornado no solo de su canto, sino de la sincronización perfecta, algo nunca antes visto. Y qué decir, de los delfines fluorescentes en las playas de California, iluminando las aguas de neón durante la noche.

Así mismo, la aparición de animales silvestres, como el zorro cangrejo, en Bogotá; un olinguito hembra, en el Valle de Aburrá; entre otros.

La naturaleza nos habla, le hace un llamado a la raza humana, de que tomemos conciencia, que queramos más a nuestro planeta.