Un rey en apuros

Por Elimenes Brugés Guerra

Una de las noticias de la semana es la secuencia a los enredos del Rey Emérito de España, Juan Carlos I. La decisión de la fecha es que fija su residencia en otro país, acosado, se supone, por la prensa española y europea que revela cada día más detalles de su implicación en delitos fiscales y blanqueo de capitales. La pregunta que se hace el mundo es si es un exilio voluntario o es una huida.

Actualmente existen en el mundo 44 monarquías, unas constitucionales y otras absolutistas, España es una monarquía constitucional, como Noruega, que es el país más demócrata del mundo según los análisis de The Economist, que también ubica a España en el puesto 19, mucho más demócrata que Colombia, que se ubica en el puesto 50.

No siempre ha sido así. La promulgación de la Constitución en 1978 implicó la culminación de la llamada transición a la democracia que se inició con la muerte del dictador Francisco Franco, hecho que precipitó una serie de acontecimientos políticos que transformaron el régimen dictatorial en un estado social y democrático de derecho y que restaura la monarquía asignando a Juan Carlos de Borbón el título de Rey de España.

Cuenta la prensa europea que Don Juan Carlos I, se puso al frente de las negociaciones que terminaron con la adjudicación a un consorcio de empresas españolas de la construcción del tren de alta velocidad de Medina a La Meca (450 kms) por un valor de 6.700 millones de euros. Ya el entonces Rey Abdalá de Arabia Saudita, había ordenado que le transfirieran 100 millones de dólares a la cuenta en Suiza de la Fundación Lucum, con sede en Panamá, que días atrás había sido abierta por Juan Carlos I y sus asesores.

Pero el primer desgaste serio de Juan Carlos, tuvo que ver con el accidente que le ocasionó fractura de cadera mientras cazaba elefantes en Botsuana (África) acompañado de su amiguita del alma, la relacionista alemana Corinna Larsen, quien también ha sido vinculada a la investigación.

Pero Juan Carlos I sintió que le estaban pisando los talones y que hasta la banca suiza le estaba pidiendo que retirara los fondos no declarados por lo que decidió transferir 65 millones de euros que tenía en la Fundación Lucum a una cuenta de Carinna Larsen, según la misma Carinna como señal de agradecimiento y para protegerla a ella y a su hijo. ¡Qué buen tipo!

Ya en el año 2014, Juan Carlos decide abdicar en favor de su hijo Felipe VI, actual Rey de España, y el presidente de entonces Mariano Rajoy mediante decreto ejecutivo lo designa Rey Emérito, cargo que desempeña hasta hoy, con todas las prebendas que suelen tener los reyes.

Comenzó Juan Carlos a ver el panorama negro porque la Fiscalía Suiza decidió investigarlo y remitir información al Tribunal Supremo en España. La cuestión a definir tiene que ver con la inviolabilidad y la inmunidad del Rey antes de abdicar y si cometió delitos después de la abdicación. Otros dicen que la inmunidad solo vale cuando se hace referencia al ejercicio de las funciones propias del cargo. Y, que se sepa, obtener comisiones por adjudicaciones de contratos, al igual que blanquear capitales en paraísos fiscales es lo mismo que apoderarse de los recursos públicos.

Da igual que se haya ido o lo hayan echado de España, o que se haya exiliado. Con tal que se aplique lo que el mismo Juan Carlos I siempre dijo: La justicia es igual para todos.