Una oportunidad para la conservación de la biodiversidad de La Guajira

Una de las causas más relevantes para la extinción de especies es sin duda la pérdida de hábitats.

Está ocurriendo en todo el planeta, ya que las actividades humanas intervienen cada vez más las zonas naturales y las transforman a través de procesos agrícolas, pecuarios e incluso forestales. A esto se suma el crecimiento de pueblos y ciudades que presionan de manera contundente a la fauna silvestre (por caza y pesca). El departamento de La Guajira no está exento de esta situación, por el contrario, afronta otras problemáticas como las del cambio climático, que propiciará condiciones de sequías extremas cada vez más intensas.

En un ambiente como este, es fundamental consolidar áreas protegidas que salvaguarden los ecosistemas estratégicos para la fauna silvestre, y los servicios ambientales que ellos prestan. Garantizar la conectividad entre áreas protegidas, es igualmente esencial.; en este sentido cobra un gran valor la reserva Aguas Blancas- Santa Helena y Mushaisa impulsada por Cerrejón como parte de sus acciones de compensación ambiental. Ellos, en un área de 1.976 hectáreas propenderán el mantenimiento de manera permanente de la conectividad entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía de Perijá, las cuales constituyen centros de refugio de fauna, así como la posibilidad de conservar ecosistemas claves como el bosque seco tropical.

¿En qué consiste realmente esta conectividad? La conectividad ecológica se puede definir como el grado en que se facilitan los flujos ecológicos, tales como el intercambio de individuos y genes a través de las zonas de hábitat distribuidas a lo largo del territorio; es considerada clave para fomentar la persistencia y variabilidad de las poblaciones de flora y fauna, contribuyendo a mitigar los efectos negativos de la fragmentación de los hábitats y a permitir la adaptación de las especies a los desplazamientos de sus áreas óptimas de distribución, debidos al cambio climático y otros factores. En otras palabras, garantiza que especies como el jaguar, y otro gran número de primates, felinos y aves puedan desplazarse libremente y después de un tiempo retornar.

Es significativo que la creación de la reserva no fuera una iniciativa gubernamental, sino que surgió directamente por Cerrejón, e inmediatamente tuvo eco en el sector ambiental, como un paso positivo para el futuro de la biodiversidad en La Guajira; que esta reserva esté inicialmente dentro de los predios de la compañía, aporta ventajas de gran importancia: restringirá la cacería y se desarrollarán procesos de investigación y veeduría, permitiendo lograr un objetivo estratégico de la región: conectar la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía de Perijá.

Para lograr este gran objetivo, se debe lograr el compromiso de los actores del territorio, razón por la cual, con gran alegría puedo resaltar el establecimiento de acuerdos de conservación con asociaciones comunitarias que viene adelantando la empresa, sobre todo, el más reciente, en el cual 10 organizaciones de vigías ambientales, firmarán un memorando de entendimiento con Cerrejón y Corpoguajira, encaminados a salvaguardar los ecosistemas y especies estratégicas en siete áreas protegidas del departamento.

*Fernando Trujillo es director científico de la Fundación Omacha