Velitas que se encienden y vidas que se apagan

“Que linda la fiesta es en un ocho de diciembre, al sonar del triquitraque que bonito amanecer”

Como nuestros lectores lo saben, corresponde el aparte transcrito preliminarmente a la canción ‘Las cuatro fiestas’ de la autoría del maestro Adolfo Echeverría Q.E.P.D. mundialmente famosa en la interpretación del ‘Cuarteto Mónaco’, una agrupación de planta en un establecimiento público barranquillero, con la voz inolvidable de Nuris Borrás, una maestra de Taquigrafía, a quien el machismo de su época impidió que continuara cantando, igual la llevó a la discografía Diomedes con Juancho en el corte número 6 del Lado A del disco ‘Fiesta Vallenata’ en el año 1993.

Ha llegado una vez mas a nosotros el ‘Día de las velitas’, muchas velas se encenderán esta noche, para adorar a la virgen, también para recordar las vidas que se han apagado, es un día sublime en el que vienen a nuestra mente muchos recuerdos gratos, pero también se reverdece el dolor por quienes han partido sin retorno, nada parecido a lo que vivíamos cuando estuve niño, en ese tiempo, la pólvora no quemaba como sucede ahora, lo único que se quemaba eran la puntica de la uña cuando se rasgaban lo triquitraque en las paredes, y se quedaban pegados, producía un ardor intenso pero momentáneo, nos dejaba la punta de los dedos amarillos, pero su olor era embriagador, eso olía a fiesta, a fantasía, a regalos, a Navidad.

La vaina cambió, ya ningún pelao juega con esos elementos porque las quemaduras son generalmente letales, nadie agarra el perro del vecino para amarrar en la cola la chispita mariposa encendida e iluminadora, ni tendrá la misma gracia porque el espectáculo era hermosísimo porque en Monguí no había servicio de energía, ahora hay más luz, pero tenemos menos razones para la alegría, poco se habla de encuentros y reencuentros por razones de salud, toca escoger entre el abrazo y la vida, hay demasiadas familias enlutadas, la aflicción potenciada por la brisa del nordeste, hace estragos en muchos de nuestros amigos y familiares.

Los farolitos ahora los encontramos fabricados y masivos, cuando yo estaba en la Escuela Rural Mixta, lo hacíamos con nuestras manos como Trabajo Manual para terminar el año, con palitos cortados en los motes cercanos y todo se pegaba con engrudo de almidón, aquello era más divertido, se hacía para halagar a la Inmaculada Concepción, no por moda, todos éramos igualitos, bebíamos agua del mismo molino y todos vivíamos contentos.

Lo que no cambia es el repertorio musical durante estos días, comenzando con ‘Las Cuatro Fiestas’ como Himno popular, es una canción que donde quiera que estemos, cerca o le jos, nos arruga el corazón cuando la escuchamos, es un tema musical ineludible, infaltable, de profunda connotación en el sentimiento navideño colectivo, cuando la escucho, lo primero que viene a mi mente es la primera vez que la escuche cantar en la Escuela durante el acto de graduación de los estudiantes de la primaria cuando yo había cumplido mis primeros seis años, aquella vez mi prima Omaira Brito y Aura Levete a dos voces la cantaron, rigurosamente ataviadas con el uniforme de gala de falda azul turquí, camisa blanca mangas largas y una boina negra en la mollera, después cuando la escuchaba en la radio, pensaba en mi inocencia supina que eran ellas las protagonistas, ya no hay inocentes, las niñas ya no cantan en la escuela, y hasta el Himno del Pueblo que hizo con todo esmero Wilmer Medina (Bill) Q.E.P.D. se le olvido a todo el mundo, a nadie le importa.

Rogamos a la Virgen Inmaculada que meta su mano para detener el rosario de letalidades que se está llevando a gente que hace mucha falta, somos conscientes que a Dios se le entrega lo mejor que se tiene, pero la cita para cumplir esa misión con gozo y resignación se esta precipitando, nuestra gente necesita vivir un poco más, entendemos que la posibilidad de transitar de su mano por los senderos de la luz eterna se tiene desde el día que la partera recibe nuestro frágil cuerpo, pero igual la esperanza de tener una vida larga y bendecida junto a la familia debería ser primacía de nuestra realidad, ojalá el Altísimo permita el triunfo final de la vida sobre la muerte, y quede encendida como lámpara votiva para siempre la luz de la bienaventuranza }

Virgen santa, toma de tu mano en este día especial para que oren por todos junto a ti en su eterno descanso mis mayores que ya no están, mis amigos, amigas y compañeros de trabajo a quienes el que todo lo puede llamó de este mundo a su presencia.

En esta fiesta santa los directivos y demás funcionarios de la Contraloría General de La República, encendemos una luz para que el compañero y amigo Juan Camilo Pacheco Martínez pueda compartir con serenidad, junto al hijo de Dios el camino misterioso de la muerte, y que igualmente iluminado quede para él, su camino glorioso de la resurrección.