Venezolanos por el mundo

El desplazamiento de venezolanos por todo el mundo, deja como consecuencia hospitales desbordados, niños que pasan la noche en las calles, y un emprendimiento en cada esquina, un drama que día a día agudiza, una gran cantidad de venezolanos que huyen de la crisis económica y social que atraviesa su país, se ha convertido en una oleada migratoria, la primera entre 2000 y 2005 con la llegada de políticos e industriales por la implementación de un modelo socialista en pleno siglo XXI, en el 2005 cuando el gobierno despidió 18.000 empleados de la petrolera oficial PDVSA, en el 2010 empresarios y profesionales de clase media y alta que huían de las medidas radicales del gobierno, en el 2013 con la llegada del actual presidente Nicolás Maduro fue el detonante para que muchos colombianos radicados en Venezuela retornaran, en el 2015 en agosto un cierre de fronteras se produjo la crisis migratoria y una campaña de estigmatización, en el 2016 la reapertura de la frontera el éxodo aumento de manera exponencial, la falta de comida y medicamentos ponen en evidencia la violación de derechos humanos, el bajísimo salario mínimo que no les alcanza. Esta nación se sumerge en la crisis económica, debido a su inestabilidad política, su moneda devaluada, falta de medicina, alimentos y actualmente dolarizada.

Escribir esta columna es llenar mis ojos de lágrimas y por un momento meterme en los zapatos de los venezolanos, un país que sufre la inclemencia, desidia y el desespero, pero no quiero olvidar que en la década de los 80 nuestras abuelas, aunque en circunstancias diferentes, visitaron el país hermano en búsqueda de un mejor porvenir y es esta una de las razones poderosas por la cual hoy dedico estas líneas a la memoria de mi abuela Alcira Díaz Hernández.

Hace unos meses una canción se ha hecho viral, (Me fui) interpretada por la artista venezolana Reymar Perdomo reuniendo 16 cantantes latinos y le dieron color al tema que se ha convertido en el himno de los emigrantes. Menciono una de las estrofas que tratan de dar a conocer al mundo la dramática realidad de los venezolanos “obligaba mis ojos a no ver realidad creando excusas para no escuchar yo me escudaba no reaccionaba pero tarde o temprano me tenía que marchar y mi madre me ayudó al vacío me lanzó, me dijo: mi negrita, es con buena intención, yo soy tu madre y quiero verte volar alto y no lo harás si te tengo entre mis brazos, y yo decía cómo carajo se hace esto, dejar mi casa, mi familia y mis afectos, dejar mi tierra y mis amigos ¿por qué no todos se vienen conmigo? lloré, grité y pataleé, pero la vida me lo hizo entender y aquí estoy creyendo en mi acordándome de todo aquello que un día fui, despedirme fue duro en ese terminal, lloré todo lo que un año se puede llorar, pero me fui pa’ la frontera. Pero esperen, que ahora comienza mi odisea, seguí palante’ pa’ atrás no vuelvo, si Dios me puso esto es porque yo puedo con esto, y así seguí haciendo escala noche y día, cruce cuatro países en cinco días… corriendo al trote, comiendo poquito, hablando poco y llorando bajito”.