Vía de la Prosperidad aún un anhelo para el Caribe colombiano

Por Javier H. Duque A

El 27 de diciembre pasado cumplimos ya cinco (5) años del magno evento, donde el Gobierno del presidente Santos, Ministerio de Transporte, Invías, la Gobernación del Magdalena y otras entidades descentralizadas, el 27 de diciembre de 2015 lanzaron con gran despliegue publicitario en medios hablados y escritos, el inicio de la obra más esperada en el Caribe colombiano en especial en los departamentos del Magdalena, Cesar, Atlántico y La Guajira, por su impacto en la movilidad de varias comunidades, para facilitar actividades productivas de alto potencial en la región, que ha estado sumida en el atraso y falta de recursos por la deficiente o inexistente vía que una los pueblos ribereños del Magdalena, además de no tener una vía alterna para la interconexión de estos departamentos, y ciudades como Valledupar, Sur de La Guajira, Bosconia, Fundación, Pivijay, Santa Marta y Barranquilla.

Las obras avanzaron, pero muy distantes del proyecto inicial, al recorrer esta vía en el trayecto Palermo – Sitionuevo, se ven tramos con asfalto comprendido en 18 Km carreteables, pero no se cumplió con las promesas de tener 52,6 Km que uniría a toda la comunidad de la franja oriental del río Magdalena en el departamento. Del mismo nombre en los municipios de Sitionuevo, Remolino y Salamina. El recorrido inicia con 3 Km asfaltados y luego hay casi 5 km de una trocha que en invierno es una trampa de lodo y fango, en verano un camino de herradura, luego se tienen 18 km asfaltados hasta Sitio Nuevo, al entrar a esta población así como a las siguientes, se retoma el paisaje de pueblos abandonados, unidos por una carretera que dista mucho de las grandes vías que se han construido en Colombia, en estos entornos se resalta las abismales diferencia entre los sectores urbanos y los rurales, donde el campo capea por su atraso y abandono.

El tiempo pasa pero la incertidumbre de los habitantes de estos pueblos ribereños se mantiene como en los últimos 50 años, donde las promesas y los malos manejos a los presupuestos para la construcción de esta vía han sido la constante, por eso la gente clama, para que las promesas de los políticos y gobernantes se cumplan dando una luz de esperanza y de verdadera prosperidad a estas comunidades.

Es importante resaltar que este es un corredor configurado por zonas rurales de gran potencial para la ganadería, la agroindustria, además con esta vía, se permitirá asegurar la construcción de un dique de contención que mejorará la regulación y manejo de aguas, en épocas de inundaciones por lluvia o por rebosamiento del río Magdalena, y para épocas de sequía, facilitara la construcción de distritos de riego, para el suministro de agua, y regadío de estas mismas tierras altamente productivas, así como el flujo de agua dulce que le da vida a la Ciénaga Grande del Magdalena.

Es así que los pobladores de Palermo, Sitionuevo, Remolino, Guáimaro y Salamina claman por la construcción de esta Vía de la Prosperidad en todo su trayecto, dando a estas poblaciones necesitadas, nuevas oportunidades y esperanza de un día mejor.

Queda preguntarle al Ministerio de Transporte, Invías, Gobernación del Magdalena y la Presidencia de la República, qué esperanzas hay para la Vía de la Prosperidad, luego de haber aprobado un proyecto que quedó sin terminar, donde las investigaciones por los entes de control aún no terminan. Saber si hay planes para la Vía de la Prosperidad en el trayecto Palermo – Salamina en el departamento del Magdalena. Entre tanto, seguiremos acompañando los anhelos de la Vía la Prosperidad, y de quienes esperan al fin llegar al siglo XXI, dando un salto del olvido y aislamiento actual, que en muchas oportunidades hace vivir esta región en condiciones de vida de principios del siglo XX.