Viejos cómics, nuevas censuras

Vivimos  tiempos en los que flotan las indignaciones, surgen espontáneos, pero muy activos movimientos en defensa de la diversidad y la representación justa, lo que es una buena señal de una sociedad más alerta para pedir menos exclusión y estereotipos. Todos estos movimientos, tienen en las redes sociales su espacio virtual  para crear comunidad y solidaridad, también como el punto emisor de sus indignaciones y  reclamos.

Pero, estas buenas intenciones, a veces terminan en prácticas tan radicales, excluyentes y sesgadas, iguales o más injustas que aquello contra lo que luchan. Necesario es que se luche por la equidad de género, eso no justifica el odio manifiesto contra los hombres en las marchas de grupos feministas; ninguna mujer debiera sentirse acosada o irrespetada por piropos irrespetuosos en la calle, pero tampoco se puede elevar a delito la sana seducción que implica un cumplido. Loable es la lucha de los animalistas, aunque eso no puede llevar al extremo de poner en riesgo la ingesta de carne; plausible que las etnias defiendan la autonomía en sus territorios,  eso se puede llevar a la intolerancia de impedir que alguna persona de otra etnia trabaje en su comunidad. Justo es que algunas minorías religiosas clamen por una programación  televisión  más responsable en los valores que promueve, lo anterior no puede extralimitarse  al  satanizar algunos programas.  

Esta exacerbación de movimientos por la representación, está llegando a los terrenos de la producción audiovisual, específicamente, a los llamados comics. Cada vez son más frecuentes las noticias sobre grupos espontáneos y reactivos de ciudadanos que arman verdaderas guerras mediáticas para promover cambios, censura y hasta la salida de la pantalla de algún programa por lo que puede representar un personaje de ficción.

Vamos a los casos concretos. Se ha conocido que, las minorías afro en Estados Unidos, han  venido presionando a la  Warner Bros, para crear un Superman que represente a esta raza. Son intentos que, en su lucha de representación, no respetan ni siquiera la autonomía que tiene cada creador con su obra. Qué tal que, después los asiáticos, los árabes, los latinos  exijan su propia versión del “hombre de hierro” y en vez de la original creación de Jerry  Siegel y Joe Shuster, veamos toda una saga de clones del súperhéroe.   Por otra parte, a los productores de la serie didáctica infantil “Plaza Sésamo”, ante las presiones viralizadas por el mismo sector étnico, se vieron obligados a incluir un personaje afrodescendiente en sus nuevos capítulos.    

La cosa no para en el color de la piel de los personajes, sino en lo que encarnan. Recientemente se divulgaron los pedidos para retirar de pantalla “Dragon Ball Z” por asociarla con el imaginario de la discriminación contra las mujeres. Una comunidad de cibernautas también ha pedido sacar de pantalla el famoso cómic “Animaniacs” por considerarlo “inapropiado para los ojos de los niños”.   El, aparentemente, inofensivo y veloz Speedy González y su primo ‘El Lento’ Rodríguez, ahora son sujetos de peticiones para evitar su reproducción pues “crean estereotipos” de flojera y borrachera  para los mexicanos.  Igual suerte está corriendo  Pepe Le Pew, el muy enamoradizo  zorrillo francés que pretende seducir a toda la fauna hembra, ahora está en el banquillo acusado de acosador, ¡vea usted!, como diría Romualdo Brito. En esta “lista negra” de censura, entran  otros  personajes como Grinch, Lorax y El Gato con sombrero.

Algunas tendencias terminan entronizándose e instaurándose como hegemonía,  así,  nada de raro tendría que, en el futuro tengamos un escenario en el que se pida censurar al “Chavo del 8” por su imagen de huérfano que vive en un mísero barril; otros pedirán crucificar al Coyote por el uso de su arsenal Acme para atrapar al Correcaminos. No faltará quien quiera sacar de pantalla al Pato Lucas por extrema maldad, al gato Silvestre por depredador, a Tom por intolerante a ratones y a Sam bigotes por violento e irascible. Con todo esto, solo quedarán en pantalla programas como los Teletubies, Barnie y los Bakyardigans.