Virgen del Carmen… reina ayer, hoy y siempre

“Todos los años es una fiesta muy linda, porque ella me ha hecho un milagro muy grande, remediar logró a mi madre querida, dice que ella no tiene con qué pagarle, ella y Enrique y toda su familia, son fieles devotos de la Virgen del Carmen”

El aparte transcrito corresponde a la canción ‘16 de julio’, registrada como de la autoría de Enrique Coronado que ‘Los Betos’ incluyeron en el LP ‘Hasta aquí llegamos’, que dieron a conocer con el sello Codiscos en 1982, la cual recordamos ayer, a propósito del día de la Virgen del Carmen.

Gracias al Almanaque Pintoresco de Bristol pudimos darnos cuenta que ayer era la fiesta de ‘La virgen del Monte Carmelo’, a quien la humanidad que tiene tanta confianza con ella llama la ‘Virgen del Carmen’, es tradicionalmente un día de particular jolgorio popular, es una fecha que los conductores toman a pecho, es una oportunidad que cada año aprovechan los navegantes para disfrutar 24 horas diferentes, donde el pueblo de a pie espera para estallar de alegría a pesar de sus penurias, ese día nadie se queja, para bailar y beber la plata llega de alguna parte, centenares de personas humildes se ganan el chance, y por todas partes se escucha la música de Diomedes Díaz, y el himno de la fiesta la ‘Virgen del Carmen’ la canción que hizo en su honor ‘Emilianito’ Zuleta Díaz y que desde hace 30 años se ha constituido en referente del magno festejo.

Es indudable que Diomedes y el Joe desde el cielo debían estar felices viendo a su gente gozar con la huella indeleble de sus voces, del ‘Cacique de La Junta’ en todos los cantos en los cuales se encomienda a la virgen, “Ay Virgen del Carmen, hija”, y el Joe al escuchar en los pueblos, barrios y las esquinas, los picó, los altares y parrandas la canción de Zuleta cuando el hizo los coros que llevan su impronta “Esa virgen divina para mi familia si representa el cariño más puro para mi mujer y pa toda mi raza” es ineludible sentir el eco de su chorro de voz allí complementada con la garganta fresca de ‘Poncho’ con su canto, fue la primera vez que el Joe incursionaba en grabaciones de agrupaciones vallenatas, por eso dijo en una entrevista que en aquel año 1978 por accidente supo que podía cantar bien la música de ‘Francisco El Hombre’, ya que quien debería colocar su voz en los coros era Juan Piña y no pudo viajar y le tocó a él por recomendación del niño mimado de San Marcos.

Es el 16 de julio de cada año un espacio del tiempo de aquellos durante el cual se cumple a plenitud la disposición constitucional de “Igualdad de las personas ante la ley”, en las manifestaciones populares de los devotos van juntos ricos y pobres, no hay gente de primera ni de segunda, todos somos igualitos, y gozamos de los mismos derechos a bailar, cantar y venerar todo para agradar a Dios, para dar gracias y colocar en sus manos el presente y lo esperado.

La otra que estuvo más contenta que potrocita sobre matica de tomates en Cotoprix fue doña Georgina Gámez, la mujer que más pésames ha dado en la región, porque un 16 de julio fue Carmen la Virgen quien la salvó de ser devorada por una tigra recién parida que se encontró de frente cuando fue a darle vueltas a unos animalitos en sus rastrojos, me contó que aquel día amaneció indispuesto Florentino su esposo -a quien Carlos huertas le hizo Cerro Peralta- y decidió ir sola porque estaban preocupados porque los terneros se les estaban perdiendo inexplicablemente, lo que no sabían era que en sus potreros estaba la despensa carnívora del monumental felino, dice que emprendió el camino de vueltas a toda carrera y aclamando a la virgen mientras el animal rompía monte a su lado con la intención de atajarla más adelante, es esa una razón de peso para que ella esta fecha la tome a pecho y con razón porque la verdad es que su pescuecito estuvo en peligro.

Imposible olvidar la devoción de mi vieja por la mismísima virgen, siempre para esa fecha nos recordaba que durante varios años el 16 de julio, preciso se le pinchaba una vena varice cuya hemorragia era detenida con su oración por don Asdrúbal Pinto q.e.p.d. y una vez mi madrina Olga Ibarra le dijo que ese accidente en esa fecha no podía ser coincidencia, que seguramente le debía una promesa y la virgen le estaba cobrando por eso fueron las dos a escuchar esa misa aquella vez y más nunca se volvió a romper la vena, por eso siempre decía, “Los santos cobran”. ¡Son vainas misteriosas, pero verídicas!