Visión para las bases de un nuevo Gobierno

Con la caída del gobernador de La Guajira indudablemente que se avecina un nuevo escenario político, administrativo y social para nuestro departamento, después que se realice la notificación de la decisión tomada por la sesión quinta del Consejo de Estado mediante la cual se anuló la credencial de Nemesio Roys por doble militancia. La experiencia indica que ahora sigue un encargo y luego una designación de gobernador para que realice las elecciones atípicas por el resto del periodo de gobierno.

Esto nos indica que tendremos nuevas caras, nuevos programas de gobierno, y como consecuencia, nuevos planes de desarrollo para ejecutar. La Guajira del bicentenario deberá seguirle apostando al mejoramiento de su calidad de vida y a sus niveles de competitividad para convertirla en un gran destino turístico, de inversionistas y un propósito de la nación. Para lograrlo, debe seguir fortaleciendo los índices de desarrollo institucional y de gestión para recuperar su imagen y despojarse del estigma centralista. Hoy se destaca el logro alcanzado por el gobernador saliente de posicionar al departamento en el puesto 23 del ranking del índice de desempeño institucional de la función pública, sacándolo del deshonroso último lugar donde lo encontró, en el puesto 32, de los 32 departamentos colombianos. Nuevamente, los discursos, la retórica, los programas de gobierno y los pactos colectivos que se hagan con el pueblo deben apuntarle real y efectivamente para este periodo atípico, a sentar las bases de un nuevo proyecto de Departamento.

Indudablemente, que en estos dos años a La Guajira hay que seguirle fortaleciendo su capacidad institucional con un verdadero sentido de gerencia pública y organizando la casa con una visión clara del desarrollo del Departamento. Aquí no hay cabida para las bajas pasiones ni las improvisaciones, sino para la planificación estratégica del desarrollo. Recordemos que, visionar el futuro del Departamento y planificarlo, para luego intervenirlo, nos evitará padecerlo nuevamente. Necesitamos un gobernante pragmático, que pase de las ideas a la acción y no se quede en el discurso, sino que le imprima acción a sus ideas. Que para la reactivación de la economía después de esta pandemia letal que nos ha empobrecido a todos, visione que al guajiro hay que darle es trabajo con iniciativas de emprendimiento y capital semilla para que despegue y se vuelva competitivo. En el 2040, La Guajira debe ser un departamento que garantice el mínimo vital de agua y alimentos para su población. Para lograrlo, debe voltear la mirada hacia el campo y conectar sus territorios, a través de la red terciaria y las Tics. También lograr la conexión de sus centros de producción con los centros de consumo para la autosuficiencia alimentaria y el desarrollo agroindustrial como una alternativa laboral, digna y decente.

Igualmente, debe apostarle a invertir importantes esfuerzos y recursos en el desarrollo de la sociedad productiva, del conocimiento y del desarrollo científico y tecnológico. La visión del desarrollo no debe ser solamente invertir en obras de concreto, en enterrar tubería y en hacer obras de arte, placa huellas y obras de infraestructura que a veces no son pertinentes, ni sostenibles.  Hay que invertir en la conservación de los recursos naturales y en su fortaleza en la naturaleza y el ambiente, para conservar sus fuentes de agua, la biodiversidad, el recurso hídrico y los suelos. Del mismo modo, posicionar al Departamento como productor de recursos hidrobiológicos marinos y continentales. Atendiendo el discurso del Gobierno nacional debe apostarle a la economía naranja y a sofisticar la oferta turística para posicionar a La Guajira como un destino turístico de clase mundial, como quiera que se haya identificado el turismo como ruta de competitividad del Departamento. Así mismo, se debe apuntar al aprovechamiento eficiente y racional de las energías renovables para mejorar la calidad de vida de la población. Pero para el logro de todas estas iniciativas, La Guajira debe conectarse y cerrar las brechas que nos separan considerablemente de la media nacional en materia de infraestructura tecnológica, portuaria y de vías y transporte para integrarse a la red nacional. La Guajira no puede seguir desconectada de los modelos de desarrollo nacional ni al margen de las políticas públicas que se formulan cada cuatro años al inicio de cada gobierno en el país. Es indudable, que nuestro departamento debe priorizar como ruta de su despegue competitivo, el sector agropecuario y agroindustrial, el medio ambiente, los productos hidrobiológicos y del océano, el turismo, las energías renovables y la logística.