Wayuú Covid-19

Covid – 19 es una nueva wanülü que se encuentra en todas partes, su presencia en el cuerpo perturba el espíritu, daña la garganta y los pulmones, es una wanülü letal. En el silencio de las noches he podido reflexionar que realmente necesitamos volver nuestras miradas a la naturaleza, a la madre tierra, tenemos que recordar que la fuerza de nuestros músculos proviene de lo vegetal que brota desde sus entrañas, somos y existimos por ella. Nuestra abuela mar nos muestra en cadáveres que no estamos valorando la vida que el cosmos nos ha dado, más sin embargo ella nos sigue alimentando.

Por la presencia de esta wanülü, realmente debemos cambiar nuestra forma de trabajar, existir y considero que necesariamente hay que preparar a las nuevas generaciones para que sigan siendo wayuú, pero con otras formas de pensar la vida en nuestros territorios. Se debe preservar esa sabiduría sobre los territorios de cada e´iruku, conocer las riquezas que en ellos se encuentra, eso es lo importante, ya sabemos que limitar o encerrarlos con puntales no es relevante, la clave es tener la sabiduría que me va a permitir ser libre con suficiente capacidad de producir mi propio sustento, tener unas políticas reales que me va a permitir alcanzar un nivel económico de acuerdo a mi realidad de wayuu. 

Para lograr todo esto, no debemos seguir solicitando que nos entreguen alambres púa, hilos o eternic, se debe diseñar una educación que va guiar a estas nuevas generaciones para que en el futuro sean los que vayan a aportar una idea para ayudar a dar solución a una crisis, como por ejemplo la actualidad, la generación que está en este tiempo, no tenemos la capacidad para aportar una idea que ayude para enfrentar esta crisis, más bien nos sumamos a hacer parte de esta crisis; es momento de hacer una reflexión, los líderes y las autoridades tradicionales deben cambiar sus formar de diálogo con las diferentes entidades del gobierno. 

Nuestra capacidad de reacción es ir a las carreteras y cerrarlas, esa es la chispa de conocimiento que tenemos: cerrar vías. La futuras generaciones deben ser unidas, fuertes en el diálogo y reflexivos desde el pensamiento de nuestros antepasados.

Las outsü nuestras guías espirituales, las poquitas que han quedado, recibieron las palabras de nuestros ancestros; son palabras de consejos, donde nos dicen que debemos a danzar, recordar los movimientos de los vientos que enseñaron a nuestras primeras abuelas y abuelos, imitar la vos estruendosa del abuelo Juya´ por medio de la kasha, y nuestras mujeres recrear en sus mejillas el rostro misterioso de la abuela puloi; la señora de los venados, de las tortugas, y nosotros que comiéramos maíz tostado, en las noches antes de dormir purificar nuestros cuerpos con el humo del abuelo maluwaa, y si fuera posible bañarnos con la esencia del cuerpo del anciano alouka; así fueron esas palabras de consejo. 

Nosotros los wayuú, podrán estar nuestras edades repletas de miles de años, pero aún así somos una vida reciente, apenas estamos aprendiendo, por eso, desde el mundo de la espiritualidad de nuestros ancestros, nos mandan a decir de qué manera tenemos que enfrentar a esta nueva wanülü.

Debemos quedarnos en nuestros territorios y bajo nuestras enramadas pensar seriamente en la manera en que se va reconstruir nuestras formas de vivir y de trabajar, me he dado cuenta que no es suficiente vestirnos de guayuco –Si´ira para sorprender en los escenarios de festivales o que se pinte los rostros de nuestras niñas y mujeres cada vez que el comercio lo pretenda. Los cardones y los trupillos son la base de nuestro sistema nutricional y medicinal para darnos cuenta de eso, debemos volver a nuestros orígenes. Quedemos en nuestras casas y hagamos la reflexión desde ahí.