Wilbert Hernández y el colapso de Electricaribe

Nuevos vientos, nuevas caras para La Guajira, una guajira que necesita oxigeno reparador que solo le pueden dar los cambios coyunturales y de mentalidad fresca, un cambio gerencial que permita virar 180° y olvidar la guerra intestinal de las casas políticas tradicionales, que en su actitud egocéntrica permitieron los peores casos de olvido y desidia administrativa, el pueblo se cae a pedazos y ellos solo piensan cual va a ser su próximo candidato en las contiendas del 27 de octubre.

Un abogado tiene muchas ventajas en el análisis pormenorizado de las diferentes situaciones que debe sortear a diario, el hacer cumplir la Ley y sobre todo conocer la Ley va a ser fundamental en este periplo fugaz de solo gobernar por 6 meses, pero ¿qué se puede encontrar el nuevo mandatario? Lo primero que se encuentra es una guajira a oscuras y quebrada, donde la producción menguó, donde las marchas y protestas espontaneas que paralizaran las vías por no tener luz aumentaron, se encuentra a La Guajira con una inversión de US $6.000 millones de dólares para explotar las bondades naturales de nuestro entorno que debería ser para nosotros el bien y se encuentra con una cuenta jugosa en el erario, bien sea para solucionar los problemas o para endulzar al Esmad como lo hizo su antecesor, esperemos que esto último no vuelva a pasar.

El colapso financiero de la empresa Electricaribe s.a. e.s.p. tiene sumidos a estos 15 bellos municipios en una de las peores inestabilidades sociales y administrativas de los últimos tiempos, los hospitales no atienden ni realizan operaciones por no tener luz, los colegios y universidades no dan clases por no tener luz, los sistemas de acueductos y alcantarillados dejan de funcionar por no tener luz, la policía no halla qué hacer con la delincuencia que se mueve en los barrios que no tienen luz, en fin, la falta de luz nos tiene sin energía o la falta de energía nos tiene sin luz.

Al nuevo gobernador le toca bailar a este ritmo agitado, pero para eso se postuló, para no amilanarse ante la mirada tierna de Marta Lucía, la gerente de Electricaribe que en las diferentes reuniones que tengan le pedirá el NIC y lo pondrá a llamar al 115 como lo hizo con los anteriores W, lo convencerá que 2 cuadrillas de mantenimiento son suficientes para cubrir mas de 10.000 km2 como lo hizo con los anteriores W y sobre todo le solicitará más acompañamiento policivo cuando les toque meterse a un barrio que haya pasado más de 30 horas sin luz como lo hizo con los anteriores W.

El escenario es incierto, pero podemos ver algo en la oscuridad, un ejemplo claro es lo que la Contraloría manifestó, “la empresa Electricaribe es inviable económicamente y no tiene como saldar sus deudas ni prestar un eficiente servicio” y ante la intervención del Estado para intentar salvar la economía de la Costa Atlántica vemos que no hay una solución real, por eso sale Conpes y este no le alcanza para restaurar el sistema de distribución local y el sistema de distribución regional colapsado, la no inversión en la infraestructura que era pagada en el costo unitario hizo que el pueblo quebrara y esto lo asumimos los guajiros con todas las consecuencias del caso, las muertes y daños a la integridad humana van en aumento por los sobrevoltajes que dan los transformadores que tienen más de 30 años y que nadie pidió que se cambiaran, postes que muestran sus varillas y cables con más uniones que una ferretería.

A este nuevo gobernador le toca enfrentarse a este bello panorama y a otras cosas, pero ojalá valiente y quede su nombre en la posteridad, pero que no salga como el alcalde de Maicao que en los medios radiales manifestó “a mi también me tocó dormir sin luz”, demostrando su incapacidad para gobernar y nos causó resignación del haber permitido que llegase a gobernar. Buen viento y buena mar, señor Wilbert, La Guajira lo espera.