Willie Colón y la salsa musical

El 25 de abril de este año Willie Colón sufrió un accidente automovilístico de gravedad. Aparte de la fractura de una vértebra cervical tuvo severa conmoción cerebral. Al recordar la vida de William Anthony Colón Román debemos señalar que nació el 28 de abril de 1950 en Nueva York.

Es músico, cantante, compositor y arreglista de música salsa. Ejecutó con suficiencia el trombón, la trompeta y el clarinete. No puede mencionársele sin asociarlo con el portorriqueño Héctor Lavoe (El cantante de los cantantes); con él grabó numerosos éxitos musicales. Willie Colón pertenece a la élite de músicos que engrandecieron el nombre de la empresa musical Fania, agrupación a la que pertenecieron los más connotados músicos de salsa de los últimos años, entre ellos Johnny Pacheco, Celia Cruz y Cheo Feliciano.

Complementemos esta nota con una breve referencia a algunos de los ritmos que hicieron posible el fenómeno llamado “música salsa”. Sería prolijo, y de todos modos resultaría insuficiente, reseñar los ritmos musicales que llenaron los aires del Caribe. Tampoco es el momento para hablar de todas las variantes de esas creaciones que nacieron en Puerto Rico, República Dominicana y Cuba, principalmente.

Cuando aún no se hablaba de “música salsa” reinaban en el escenario musical varios sones, cada uno autosuficiente para competir en la preferencia de un público caribeño que disfrutaba mucho con ellos sin fijarse en las características de cada uno. No obstante, es conveniente mencionar algunos de los ingredientes de esa salsa que todavía cosecha destacados éxitos.

La guaracha se defendió sola. Su “sabrosura” no tenía nada que ver con su rival de turno: su majestad el bolero. Este último siempre ha estado reservado para la intimidad de los espíritus románticos. Sin embargo, la guaracha no estaba sola. Su origen se remonta al final del siglo XIX y principios del XX. Se había convertido en parte integral de la música del teatro bufo.

Fue el género musical favorito en los burdeles de La Habana. El poeta, novelista y musicólogo cubano Alejo Carpentier, en su libro ‘La música en Cuba’ afirma que “a principios del siglo XIX se tocaba y cantaba en Cuba la famosa guaracha, junto a otras danzas en boga”. Sabemos también que fue cultivada por maestros como Rafael Hernández, Pedro Flores, Bobby Capó, Tite Curet Alonso, Rafael Cortijo e Ismael Rivera.

El mambo llegó para poner a bailar de manera diferente. Dámaso Pérez Prado, cubano, lo impuso a partir de 1949 en México, aunque los hermanos Israel Cachao y Orestes López lo  habían creado al final de la década de los años 30.

El bugalú (boogaloo) nació de la fusión de ritmos afrocubanos y el soul estadounidense. Se desarrolló en los Estados Unidos entre 1963 y 1969. Muchos músicos importantes contribuyeron a su fama y difusión en todo el mundo, entre ellos Pete Rodríguez, Richie Ray y el famoso sexteto de Joe Cuba. El Gran Combo de Puerto Rico (“La Universidad de la salsa”) también ofreció su aporte al bugalú.

Todos los ritmos que hemos mencionado contribuyeron a conformar lo que ahora conocemos como “música salsa”. Por supuesto, la salsa debe mucho al son cubano y a la pachanga. La bomba y la plena, originarias de Puerto Rico, también enriquecieron el repertorio de la salsa.

Entre los aportes más antiguos está la rumba, música tradicional que se originó en el siglo XIX. Sus raíces son africanas. Se la considera la madre de numerosos ritmos y bailes latinos y tiene derivaciones en diversos países de América Latina. Por algo en el año 2016 la Unesco la distinguió como Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.