¿Y dónde estaban?

La Guajira requiere y necesita de sus hijos nativos y adoptivos para emprender tareas positivas en beneficio de esta comarca; principalmente en la recuperación de la institucionalidad perdida y el buen nombre de su gente honesta y trabajadora que somos las mayorías de sus habitantes. En esta columna me refiero al tema, porque veo preocupaciones en muchos paisanos, que nuevamente se pretenda colocar al Departamento de pararrayos de los escándalos de este país; estrategia perversa que se aplicó en el gobierno del trinomio Santos – Vargas- N.H Martínez.

Y las alarmas surgen al ver las supuestas vocerías y defensas que intentan hacer algunos personajes luciérnagas que pregonan voz en cuello su “amor” por La Guajira, pero atacando la institucionalidad y a su gente muchas veces con mentiras que es lo más indignante, sabrá usted a quien le harán el “mandado”.

Porque sería bueno que dieran cuentas de qué cosas positivas han hecho por su tierra para ayudar a solventar la mayor crisis social, humanitaria, política y financiera que haya soportado este departamento en toda su historia, donde seguimos luchando para que sus recursos generen mejores condiciones de vida acá y no en otros lugares.

Principalmente que den cuenta donde estaban y qué posición tomaron cuando La Guajira fue vapuleada y atacada inmisericordemente mientras el presidente Juan Manuel Santos, su vicepresidente Vargas, junto al fiscal Néstor Humberto Martínez nos constituían en chivo expiatorio para por un lado atajar los escándalos de la mega -corrupción que les corrían piernas arriba y por el otro intervenirnos.

Nunca, pero nunca, desde ninguna posición, ni a favor o en contra, dijeron esta boca es mía, se hicieron los locos y actuaron como si los ataques y los señalamientos y juicios amañados no eran con ellos, por qué temieron qué alzar la voz en ese momento era correr el riesgo de que los señalaran de defender a un departamento en donde a todos nos habían graduado de corruptos, además ni eran políticos , ni habían tenido responsabilidad administrativa, desconociendo qué era una estrategia de intervencionismo moderno, esclavitud y sometimiento para todos, y así doblegarnos y quitarnos la autoridad moral para la defensa de nuestros más caros valores; como es la autonomía política, administrativa y financiera que hemos perdido y luchamos por recuperar, pero gracias a dios no caímos en la trampa. A esos les cae como anillo al dedo el poema de Bertolt Brecht “ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde”.

Otros se escondieron bajo la cama, porque que sabían de sus pendientes con las ÍAS por actos de corrupción, los cuales son reprochables y en esas lo habían puesto sus amigos del gobierno malévolo del auto afamado jugador de póker; todo enmarcado en la estrategia trazada para salvar del desprestigio al gobierno de Santos que trataba de montar como su sucesor a Germán Vargas Lleras, candidato de Cambio Radical, partido que estaba siendo denunciado por los grandes medios de comunicación debido a los escándalos de importantes personajes de su colectividad en todo el país; pero que según palabras de su jefe máximo sólo se daba con algunos militantes y estos eran los de La Guajira.

Tanto así que Vargas Lleras en su condición de candidato presidencial dio unas declaraciones en la doble W radio, en donde dijo que su partido “Cambio Radical no cohonestaba con la corrupción, que él reconocía que el partido tenía algunos escándalos en departamentos como La Guajira y que por ello para allá se había mandado de gobernador encargado a un impoluto hombre del partido y que este estaba trabajando con el fiscal de su partido Cambio Radical, es decir, con Néstor Humberto Martínez; para mandar a la cárcel a todos los responsables de estos escándalos que Cambio Radical generaba en Colombia, desde La Guajira”. (Continúa mañana la parte final).