Y la educación ¿Esto pa´qué?

Quedé pensativa después de ver un divertido video viral, en el que un niño de unos cinco años hablaba jocosamente con su abuela sobre el exceso de tareas en época de pandemia. Él se rehusaba a hacerlas y ella lo persuadía diciéndole que no eran muchas y que si estudiaba ganaría dinero cuando adulto. La gracia del video estaba en el desparpajo con que el niño (como si fuera más un amigo contemporáneo de su abuela y no su nieto pequeño) le decía, y aquí viene la parte interesante:¿esto pa ´qué?, yo no quiero estudiar, yo no quiero ganar plata, yo no quiero mujeres. La abuela, mientras lo grababa desprevenidamente, insistía en que tenía que estudiar para tener su novia y tener “platica”, pero el niño ya fundido en el agobio y la presión anticipada del dinero y el amor romántico, vehementemente se negaba.

El gracioso video copiosamente publicado en mis redes sociales, me hizo analizar los discursos de los dos parientes, que parcialmente representan nuestras narrativas sociales. Por un lado, la abuela persuasiva basaba sus incentivos en unas convenciones sentimentales, materiales y económicas muy normalizadas en nuestra sociedad; por otro lado, el niño obediente a su inocencia y esencia, negado a las imposiciones de un sistema educativo quizás obsoleto hoy y a las que deberían ser sus motivaciones para educarse.
Con el análisis, llovieron las preguntas: ¿Por qué se niegan la mayoría de los niños al aprendizaje y por ende al hecho de curiosear, explorar y desarrollar?, ¿Por qué no es tenido en cuenta el talento y las preferencias de los niños para direccionar sus procesos educativos?, ¿por qué debe ser el dinero y no la riqueza propia del conocimiento la motivación principal del estudio desde la primera infancia?, ¿por qué no se repiensan las metodologías de aprendizaje en instituciones y hogares? Abundan los cuestionamientos y se vuelven más complejos en la medida que se contemplen más factores no solo en lo correspondiente a los modelos educativos, sino también en la concepción de la educación de estudiantes y acudientes.

El sistema educativo de Singapur, por ejemplo, ha sido un caso sobresaliente en las últimas décadas por las modificaciones substanciales en su modelo. Este país ha ubicado la educación como pilar esencial de su desarrollo, incluyendo la meritocracia, la flexibilidad y la formación y valoración de los docentes como elementos cruciales para mejorar los procesos educativos. Hay ríos de tinta sobre la urgencia de reconfigurarlos modelos de educación vigentes, dado que estos obedecen más a necesidades y dinámicas propias del siglo XIX, momento de su surgimiento y no a las circunstancias actuales de progreso tecnológico y automatización del trabajo.
Por otro lado, es innegable la relevancia vital que tienen los ideales y principios bajo los cuales somos criados moral e intelectualmente, moldean ellos nuestra subjetividad y forma de vivir, radican en ellos una especie de garantía para una vida digna. Esta parte tan importante de la educación está fuertemente ligada al hogar y a las condiciones socioculturales y económicas bajo las cuales crecemos.

George Orwell en su obra distópica 1984, precisa que una colectividad jerarquizada con base en la riqueza, le permite solo a una reducida casta privilegiada llevar una vida digna sin apremios económicos y con poco trabajo, relegando a la gran masa de personas a la miseria y la ignorancia, sin acceso a la cultura, sin poder construir ideas propias y sin poder adquirir conciencia de sus capacidades. Para el autor, la educación y la libertad intelectual son, entre otras cosas, la clave para enfrentar las injusticias, el medio para evitar que, de generación en generación, sigamos trabajando y muriendo, no solo sin experimentar tendencia alguna a revelarnos, pero también sin comprender que el mundo podría ser distinto de lo que es hoy.

Con todo esto en mente, imagino un nuevo video donde el niño desea y disfruta el estudio porque lo reconoce como fuente de conocimiento y tiene las herramientas y métodos que le permiten cultivarse adecuadamente para su adultez, y donde las motivaciones de la abuela no corresponden al afán económico porque la riqueza es patrimonio de todos por igual y su preocupación está en que su nieto crezca sano, curioso y feliz.