Ya es hora que los alcaldes hablen de reactivación

Por Jorge Juan Orozco Sánchez

Frases como “si no nos mata el virus, moriremos de hambre” o “mata más la pandemia o la pobreza” se han popularizado; a 5 de agosto de esta anualidad, la propagación del coronavirus en La Guajira superó los 2.500 casos y 135 fallecidos, distribuidos en los 15 municipios, geográficamente de manera desigual, siendo en su orden Maicao, Riohacha, Uribia, Distracción y San Juan, sumando estos 5 municipios más de 2.000 casos.

Antes de reabrir las economías, los gobiernos deberán ralentizar la propagación del virus y tendrán que contar con sistemas de salud pública suficientemente fuertes para detectar y responder a los casos de contagio, pero en el caso de La Guajira donde no conocemos un plan de choque, ni una gerencia que lidere la crisis sanitaria, le corresponde a los gobernantes pensar en tener escenarios de reactivación de la economía en medio de la pandemia.

La Guajira, con los 15 municipios, es uno de los departamentos con menos contagios detectados comparado con otros, el problema, claro está, es que dentro de este rango no podemos cantar victoria por el bajo número de pruebas realizadas en estos 135 días que llevamos en cuarentena, de los 15 municipios, 5 integran un grupo con alta afectación de la enfermedad, los otros 10, ubicados en el Norte, Centro y Sur y registran afectaciones bajas y moderadas.

Diez municipios se clasifican como municipios de bajo Covid-19, a corte del 5 de agosto. Esta geografía de la Guajira con contagios o con baja incidencia de la pandemia en algunos municipios obliga ya abrir la discusión socializada sobre la reactivación económica; por obvias razones, el debate se circunscribe que siendo La Guajira una de las regiones más ricas del país, pero con incontables necesidades básicas y que contribuyen en cierta proporción a la actividad económica nacional, hoy sus niveles de pobreza y desarrollo sean un lunar y con la pandemia su futuro no es nada claro, mejor va de claro para oscuro si los 15 municipios no analizan juntos la difícil situación que hoy vive la humanidad y nosotros hacemos parte de ella y comienzan a discutir con seriedad qué van hacer.

Los alcaldes tendrán que pensar en trabajar en la reactivación y en el control de la pandemia paralelamente, ampliando la capacidad de tratamiento y pruebas para detectar los casos de Covid-19 en sus municipios y deberán preparar planes que permitan volver a trabajar de manera segura mientras el virus disminuye.

El Gobierno nacional autorizó a los municipios de baja afectación a través de decreto a poder levantar las medidas de aislamiento preventivo, además del eventual fin de los confinamientos en estas localidades podrían autorizar la apertura de hoteles, gimnasios, el servicio de restaurantes y billares sin consumo de alcohol, entre otros sectores que hoy mantienen cerradas sus puertas, además de la posibilidad de permitir el servicio público de transporte terrestre entre municipios en estas categorías de bajo impacto de la enfermedad.

Esto confirma la entrega de esta “papa caliente” de Gobierno nacional a los mandatarios locales, así como se las pinta el Gobierno, para lograr el éxito en el manejo de la crisis sanitaria, y sus efectos económicos, depende del liderazgo de los alcaldes de los 15 municipios que hoy pueden flexibilizar los que califican, las restricciones y los confinamientos de sus gobernados, llegó la hora de ponerle el cascabel al gato.

La prioridad de estos mandatarios debe ser garantizar, en la medida de lo posible, que sus municipios se mantengan en esos bajos niveles de impacto de la pandemia y con la autoridad que se requiere y con medidas más efectivas analizar la reactivación económica, la responsabilidad es mayúscula para cumplir con esta tarea y hoy no se conoce ningún pronunciamiento de ningún alcalde en este tema tan crucial para un departamento tan golpeado.