Yo sí sé lo que es eso

El domingo 15 fui invitado por mi otro hijo, sobrino y ahijado, el eminente médico intensivista, internista y todero Fernando Iván Meza Morón a comernos un sancochón de chivo jecho, como le gustaba a ‘Pepe’ Castro, un guisón de gallina criolla y un azadón de costilla de cerdo acompañado de arroz blanco perlado como lo hace Lourdes, amarillo serrano y aguacate de Medía Luna con un invitado especial, su suegro, el exagrónomo, amigo y condiscípulo mío ‘Luchito’ Pimienta, quien suspendió los tratamientos médicos y comió de todo, ¡fuera diabetes, hipertensión y gastritis!

Me sorprendió que la vía estuviera completamente pavimentada y los ricos y poderosos ganaderos gozaran del privilegio de sacar sus productos sin que sus carros se desajusten ni se rompan, pero no le encontré explicación a que el puente sobre el río Cesar no se hubiera construido, pues por esa variante, hablo de la vía Los Calabazos, se economizan por lo menos 40 kilómetros para ir a Codazzi, eso hay que hacerlo para que sea una obra comunitaria y no de privilegiados como ahora.

Al día siguiente fui a llevar a mis nietos al Colegio La Sierra y comparé el estado deplorable del camino con Los Calabazos, a pesar de que ya el colegio construyó el puente sobre El Capitanejo y ha hecho en placa huella lo que le corresponde, sin corresponderle, y solo falta el empalme del Seminario a la bajada del arroyo, menos de cien metros. El estado de esta vía es deplorable y los pobres serranos e indios arhuacos duran horas en recorrer escasos kilómetros en esta vía que ni siquiera ya es de burro, y quien se arriesgue a meter su carro como lo hice yo, es un loco para ir a Los Besotes y de ahí para arriba es peor.

Hasta cuándo señor gobernador o señor alcalde tendremos que sufrir esa discriminación o es que no merecemos y merecen los serranos el mismo trato que los potentados de la vía a Los Calabazos y cuanta trocha hay de ganaderos poderosos.

También estuve en Villanueva, mi pueblo del alma y vine con ella adolorida y con el carro directo para el taller, ya que la carretera está desapareciendo, pues desde hace muchos años cuando Jorge Juan Bendeck fue ministro, no le han puesto más la mano, está llena de huecos peligrosos y sería mejor que levantaran todo el asfalto y así sabría uno que tendría que andar a 50 o 60 y no como ahora que se va a cien y cuando viene a ver hay un cráter que por lo menos rompe una llanta.

Esas, las vías terciarias y la carretera hasta San Juan por La Paz lógicamente, es un desastre y si creen que es mentira vayan y vean para que se den cuenta de otra injusticia con esos pueblos que los marginaron y ahora los rematan con el pésimo estado de la vía.

Lo que viene es invierno, octubre, pobres serranos e indios, que también son serranos con su cosecha de café, pancoger y frutales. Pobrecitos, yo sí se lo que es eso, yo sí se lo que es un burro, un caballo o una mula atollados con dos quintales de café encima, doscientos plátanos, mil naranjas o dieciséis paquetes de panela, yo sí se lo que es enmesarse un animal y sacarlo jalao con un buey o seis o más hombres.