Procuraduría sancionó al gobernador de Vichada por sobrecostos en contrato papara atender emergencia por Covid-19

Por presuntas irregularidades en un contrato para la entrega de mercados a población vulnerable durante la emergencia sanitaria por el Covid-19, la Procuraduría General de la Nación sancionó con suspensión del cargo por el término de cuatro meses al gobernador de Vichada, Álvaro Arley León Flórez.

La medida también cobija por el término de 6 meses al técnico operativo de Compras y Suministros de la Gobernación, Cicerón González García.

Según el Ministerio Público, León Flórez omitió el cumplimiento de sus funciones al permitir que se suscribiera el Contrato de Compraventa No. 366 de 2020, sin verificar el cumplimiento de los requisitos exigidos y con ello permitió sobrecostos superiores a los 300 millones de pesos, conducta con la que vulneró los principios de economía, planeación y responsabilidad.

El negocio jurídico del 3 de abril de 2020 tenía por objeto «la adquisición de mercados básicos para la población vulnerable de los municipios de Puerto Carreño, Cumaribo, La Primavera y Santa Rosalía, en las zonas urbanas y rurales en el marco de la pandemia covid-19 en el departamento del Vichada», por valor de $1.714’041.000.

Se pudo establecer que a cada mercado se adicionaron costos injustificados e inconvenientes, tales como el AIU (valores determinados para administración, imprevistos y utilidad), impuestos municipales, embalaje, bodegaje, cargue y logística, lo que generó un sobrecosto de $312’103.470, como consecuencia de una deficiente planeación en la etapa precontractual.

Para el ente de control, el gobernador no adelantó el control requerido a la actuación administrativa para disminuir y/o evitar los efectos negativos sobre el patrimonio público, dadas las condiciones especiales de emergencia económica, social y ecológica nacional.

La falta fue calificada como grave a título de culpa grave.

Con relación a Cicerón González García, la Procuraduría lo halló responsable de no dar cumplimiento a las funciones asignadas, porque no estableció el costo razonable que debía pagar la administración para la adquisición de los bienes y servicios para atender la emergencia causada por el Covid-19.

Además, como técnico de compras no analizó ni examinó las cotizaciones para obtener un costo real de cada mercado, que le permitiera validar los precios más favorables para la Gobernación y evitar efectos negativos sobre el patrimonio público de la región.