La movilidad contra el medio ambiente

Uno de los componentes ambientales y tal vez el de mayor importancia es el aire, conjunto homogéneo de gases atmosféricos dentro de los cuales encontramos el elemento más importante para la vida (Oxígeno), pero en el que, además, se retienen partículas sólidas o gases distintos a los que se encuentran naturalmente presentes en su composición. Incluso puede haber una mezcla de ambas cosas, generando la contaminación del componente.

Así como el agua o la tierra, el aire es receptor de las sustancias contaminantes mayormente emitidas a raíz de las acciones realizadas por los seres humanos, lo cual trae a menudo serias complicaciones de forma general en la flora, fauna y a nosotros mismos.

Uno de los mayores problemas de la contaminación del aire es la generación de emisiones de gases de combustión fósil por fuentes móviles, como el dióxido de carbono, monóxido de carbono y dióxido de azufre, resultado de la quema de combustibles fósiles como el petróleo, la gasolina o el carbón.

Una de las principales causas de la contaminación del aire es la combustión, principalmente la proveniente de los combustibles fósiles (gasolina, diésel), empleados especialmente en la industria y los automóviles. Siendo estos últimos los responsables de más del 70% de la contaminación del aire en el mundo.

Tan solo en el primer mes del año en curso, según la Asociación nacional de movilidad sostenible – Andemos–, entraron en funcionamiento solo en la ciudad de Barranquilla un total de 793 vehículos, en el departamento del Atlántico 965 y en todo el país 18.427, dentro de los cuales se incluyen todos los segmentos (automóviles, pick up, utilitario, van, comercial carga >10,5t, comercial carga <10,5T, comercial pasajeros).

(http://www.andemos.org/wp-content/uploads/2020/02/Informe-Vehiculos-2020-01.pdf)

Un vehículo de medianas dimensiones con combustible a gasolina, con un recorrido promedio de 20.000 km/año, genera por año aproximadamente 4.5 toneladas de CO2, los que traduciría que, si todos los vehículos puestos en circulación en Barranquilla fueran de medianas dimensiones, en solo un año se produciría un total de 3.568 toneladas de CO2.

Pero sabemos que los vehículos de grandes dimensiones utilizados para transporte de carga y transporte de pasajeros, tienen un mayor consumo de combustible, utilizan un combustible más contaminante y recorren mayores distancias que los carros de mediana dimensión que regularmente son particulares.

Carrera 51B entre calles 87 y 93 (Foto: Jaime Herrán)

 

La problemática se agudiza por la gran cantidad de vehículos que día tras día entran en circulación en ciudades que no se han diseñado y desarrollado urbanísticamente para atender las necesidades del gran número de automotores que hoy en día congestionan nuestras calles.

Esto, apoyado por la falta de compromiso por parte de las autoridades de tránsito de las ciudades en materia de movilidad y la falta de control de las autoridades urbanísticas en cuanto a la construcción de grandes edificaciones y centros comerciales en sitios donde las vías no están diseñadas para el gran flujo vehicular que generan trancones en los cuales un vehículo tarda hasta 20 minutos en recorrer 200 metros y que durante todo este tiempo permanecen encendidos generando emisiones de gases contaminantes perjudiciales para el ambiente y la salud.

En Barranquilla solo contamos con tres estaciones de monitoreo de la calidad del aire (Escuela de Policía, iglesia 3 Ave Marías y estación móvil), cantidad insuficiente para una ciudad con un crecimiento importante, que se refleja en el número de empresas establecidas en la ciudad, número de habitantes y como resultado también el crecimiento en el número de vehículos que circulan en la ciudad generando una mayor contaminación del aire y afectación a la salud.


(Imagen tomada de: http://barranquillaverde.gov.co/reporte-diario-de-indice-de-calidad-del-aire )

 

De acuerdo con estudios realizados, las fuentes móviles aportan aproximadamente un 70% de la contaminación del aire por la utilización de combustibles como la gasolina y el diésel, pero es viable la implementación de flotas para el transporte público que utilicen otros combustible que reduzcan el impacto sobre el medio ambiente, vehículos que hoy por hoy ya vemos circulando en las calles de Barranquilla y que el sistema de transporte integrado debería contemplar como muestra del compromiso con el medio ambiente y la salud de los habitantes. No se ve el compromiso por parte de las autoridades.

Las principales dificultades de salud que genera la contaminación del aire son asma, rinitis, enfermedades cardiovasculares, neumonía, bronquitis, dermatitis, alergias en los ojos y aumento del cáncer de pulmón, el cual se asocia fuertemente a esta condición.

Nuestra Secretaría de Movilidad está en deuda con la ciudadanía en temas de implementación de estrategias para el mejoramiento de la movilidad de los ciudadanos, que además de afectar el medio ambiente y la salud, también afecta el bolsillo de los barranquilleros.