Música en época de virus y cuarentenas: las pestes también han inspirado a compositores

En pleno desarrollo de la globalidad, de manera abrupta nos encontramos inmersos en la pandemia del coronavirus o Covid – 19, la cual nos remite a pensar en lo vulnerable que somos como individuos y como sociedad, coyuntura que va identificando nuevos comportamientos, en donde las relaciones entre las personas no se van a determinar por el contexto, sino por lo que está escondido en el cuerpo humano y que incluye la biología celular.

En esta fase de la crisis y como medida de mitigación, la sociedad avanza bajo la tiranía del sustantivo cuarentena, que en latín es ‘quadraginta’ o cuatro veces diez y que en italiano se expresa ‘quarantagiorni’, para significar cuarenta días. 

La cuarentena remite a pensar en situaciones de impureza, enfermedad, plaga, lejanía, aislamiento obligatorio, puerperio, penalidad y confinamiento. Sobre el origen y el uso de este instrumento de salud pública, se mantienen dos líneas de reflexión que aún están vigentes, las cuales se centran en que si es de origen bíblico o si se ha configurado desde la terapéutica médico – preventiva. Igualmente, determinar si la cuarentena se define desde siete días como se consigna en las Santas Escrituras o cuarenta como ya es tradicional en las prescripciones médicas.

En medio de estas posturas de la ciencia médica y la tradición bíblica la música surge como mediadora de dicha división, ajustándose de manera pragmática sin mayores consideraciones a través del vector generador de la cuarentena, es decir, la enfermedad o el virus, sin importar los días. La música, tiene la capacidad de conciliar esas dos concepciones. Ella tiende los puentes entre las ordoxia cristiana y la ciencia, fusionada a través de versos y los ritmos.

Música, peste y cuarentena

En épocas de pestes o enfermedades no conocidas se ha tenido que acudir a la cuarentena. La historia así lo evidencia. Ello pasó antes y después de Cristo, en donde la humanidad se vio amenazada por la Lepra, la Peste Antonina (165-180), la Plaga de Justiniano (541-542), la Viruela Japonesa (735–737), la Peste Negra (1347-1351), la Viruela (1520), la Peste Bubónica del Siglo XVII, la Peste Rusa (1700), la Peste de Yunnan, China (1855), la Fiebre Amarilla (fines de 1800), la Gripe Española (1918-1919), la Gripe Rusa (1889-1890), la Gripe Asiática (1957-1958), la Gripe de Hong Kong (1968-1970), VIH/Sida, Sars (2002-2003), la Gripe Porcina (2009-2010), Mers (2012-actualidad), el Ébola (2014-2016) y el actual coronavirus – Covid 19. 

Las cuarentenas, los efectos del virus y enfermedades en diferentes partes del mundo han sido inspiradoras de artistas y compositores que popularizaron esos momentos históricos de la humanidad a través de canciones en diferentes géneros. Es decir, que la música ha servido para documentar la evolución de la humanidad, visibilizando cambios sociales en sus peores momentos.

Los compositores y músicos

El Caribe no es la excepción. La música popular ha servido para describir situaciones generalmente adversas y que muchas veces son expuestas a través de narraciones con abundante picardía. El compositor se convierte en un cronista.

Es así como la música da lugar a una terapia colectiva y se populariza, ya que en su creador prima hacer llevaderos los malos momentos y recordar que muy a pesar de las adversidades no todo es tragedia e invita a pensar en la esperanza y en la resiliencia, a partir de concebir al hombre Caribe como un ser que participa de determinantes contextos culturales.

Los virus en la música

La cuarentena

En la melodía ‘El son de la cuarentena’ interpretado por el Son del Caney &Yoriel Carmona, se puede ver al cantante como cronista. Desde la Gran Canaria – Canarias – España y en medio del impacto del coronavirus sus integrantes reafirman la cubanidad a través del son, explicando la importancia de quedarse en casa como estrategia preventiva contra el contagio.

El Ébola

Este virus ha sido registrado musicalmente en su fase conclusiva, en especial por músicos y compositores de Sierra Leona, quienes recrean el acto de decir adiós, que casi siempre es triste, pero en este caso sienten y muestran una inmensa alegría. ‘Bye bye ébola’ es una expresión de felicidad cuando se supera una tragedia.

Ellos se encargaron de decirle adiós al virus en su territorio, el cual se originó en la carne de monos infectados de la especie Colobus roja y que mutó a los humanos, afectando a los habitantes de Sudán y la República Democrática del Congo. En África Occidental fue de gran impacto desde que se descubrió el virus en 1976.

En la melodía ‘El son de la cuarentena’ del Son del Caney & Yoriel Carmona, el cantante relata la importancia de quedarse en casa.

 

El VIH/Sida

El VIH/Sida ha sido registrado en la música del Caribe, destacándose la interpretada por Willie Colón, ‘El Gran Varon’, cuyo compositor es el panameño Omar Alfanno, quien en 1986 narra la historia de Simón que convertido en Lgtbi y rechazado por sus padres, muere en un hospital infectado de Sida a la edad de 30 años. Posteriormente, fue llevada al cine mexicano como ‘Simón, el gran varón’ dirigida por Miguel Barreda Delgado.

La Asiática

Las gripes que provienen del oriente fueron expuestas melódicamente por la Orquesta Sublime, en la ‘Asiática’ cuyo autor es Obdulio Morales y T. Valero con la flauta de Melquiades Fundadora. Allí se afirma “Las cosas que están pasando no son de casualidad/ La gripe que está acabando con toda la humanidad/ La Asiática le dicen a la gripe, la Asiatica…” 

“Y yo que soy precavido, pues dejo de trabajar porque si me coge la gripe, cómo me voy a arreglar”.

Esta es una canción que relaciona las consecuencias de la gripe asiática en 1957, una influenza que se expandió en Cuba un año después de ser fundada la Orquesta Sublime. Diez años más tarde, el virus reapareció como la Gripe de Hong Kong.

El Sarampión

En el Caribe colombiano Juan Álvarez y la Orquesta Barbacoa de Cartagena popularizaron ‘El sarampión’, cantada por Arnold Medrano durante los años ochenta. Es un cumbión que vuelve benigno el estar contagiado, invocando las celebraciones colectivas ya que de acuerdo a su autor “… esto se quita tomando buen ron…”

El Chikunguña

“…si te pica, no te rasques, no te rasques con las uñas/ si tienes sudor y fiebre, puede ser el chikunguña”, es la contribución interpretativa de Lisandro Meza para advertir con picardía los efectos del virus que se transmite al hombre por la picadura de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. En la canción se determinan los síntomas y la prescripción médica “…y te quite ese dolor con acetaminofén/ …métase donde se meta tú te puedes contagiar”.

El Dengue

El Binomio de Oro con la voz de Rafael Orozco nos revela la relación entre enfermedad, el deseo y el amor. Él nos acerca la posibilidad que tiene una patología de erosionar hasta los sentimientos. “Ahora dice que no me quiere/ también dice que me olvidó/ la culpa es del maldito dengue/ que llegó y me la trastornó”.

Con todo esto queda en evidencia la capacidad de la música y los músicos de recurrir a lo que es común y al contexto durante el proceso de creación. Ello no es ajeno a los hechos que generan cambios sociales sin revoluciones ni guerra.

La música puede recrear el entorno social en diferentes épocas que trazan la ruta de la vida de los pueblos y con ello lograr comprender las transformaciones que se producen por cuenta de las patologías de afectación masiva, situación en la que nos encontramos y que es necesario hacerla más llevadera con la música de cuarentena, de virus escondidos entre los versos y ritmos.