Resultados de una gestión

Pese a su delicada enfermedad, el profesor Fernando Marroquín dio un ejemplo de constancia y confianza, cuando no desfalleció y finalmente logró que se construyera la primera cancha pública de tenis para la ciudad de Riohacha.

La cancha certificada por la Federación Nacional de Tenis, cuenta con todas las especificaciones técnicas que se exige para la práctica de ese deporte, además que se garantiza su vida útil en el tiempo por la resistencia del material.

La entrega de la infraestructura es el primer resultado de una gestión que nació de una petición formal atendida por el concejal Pablo Fonseca, y avalada inicialmente por el exalcalde Pablo Fonseca, y el contrato firmado para su ejecución por la también exalcaldesa Iseth Tatiana Barros Brito.

Es decir, dos exalcaldes que le apostaron a un mismo objetivo, para  brindar un espacio de esparcimiento a niños y jóvenes de la ciudad, y dejar a un lado otros intereses particulares.

Corresponde ahora al alcalde Juan Carlos Suaza Movil contratar la iluminación que se hace necesaria para que la cancha pueda ser usada en horas de la noche, es decir, un llamado urgente de los niños y jóvenes para que también contribuya a la iniciativa de un ciudadano que cree en los sueños y confía en las autoridades.

También se llama la atención de la ciudadanía en general para que amen y cuiden este nuevo escenario, pues además de impulsar la práctica de un nuevo deporte, es un sitio de esparcimiento donde conjuga la familia y los amigos para disfrutar de un momento diferente.

Profesor Fernando Marroquín, muchas gracias por esa tenacidad, por creer en sus autoridades y por permitir que en estas lejanas tierras se practique hoy un deporte nuevo, y se brinde a nuestros niños y jóvenes la posibilidad de ocupar en algo útil su tiempo libre.

Alcalde ahora usted tiene la palabra, y se requiere de sus buenos oficios para lograr el servicio de energía a la primera cancha pública de tenis de su ciudad, y para que demuestre el interés de su administración en invertir en lo más preciado en la gente, en esas personas de carne y hueso que siguen confiando en sus autoridades.