Enrique Peréz, un joven amante del arte que no quiere dejar morir sus sueños

Vive en Carraipía, un corregimiento perteneciente al municipio de Maicao que ha sido golpeado por la violencia, las pocas oportunidades y el abandono.

Enrique Alonzo Pérez Barbosa tiene 32 años y 3 años de haber creado su propio emprendimiento, en un lugar donde las oportunidades son enterradas por la desesperanza. Aún así él no ha dejado de creer en sus anhelos y en cada talento no solo de él sino de todos los niños y jóvenes pertenecientes a esta población, donde hace falta una mirada del Estado.

Creer en sus sueños y su emprendimiento no ha sido fácil para él, hay momentos en los que su fe ha decaído, pero siempre vuelve a empezar, creyendo en que cuando se lucha incansablemente por lo que se anhela, se logra.

Sueña con ver prosperar su negocio y dar a conocer su talento, no solo en su pueblo, sino en todo el Departamento y el país. Desde niño ha vivido de cerca la violencia y sus ojos se acostumbraron al dolor y al conformismo, hasta que su amor por el arte, la fotografía y el diseño, le mostraron que hay un mundo de posibilidades por conquistar, desde entonces empezó a creer en sí mismo y a inspirar a jóvenes y niños a través de su talento, poniéndolo al servicio de los que creen que no tienen algo valioso por descubrir y brindar.

‘Arte creativo’, así se llama su emprendimiento, algo realmente novedoso y llamativo en un lugar donde hasta las herramientas tecnológicas son escasas. Su emprendimiento lo ha sostenido durante tres años, trabajando con esfuerzo y creyendo en sí mismo, aún cuando muchos no han creído en él. Su papá es su mayor inspiración, un hombre que le ha enseñado que vivir en carestía no es motivo para no trabajar en lo que se quiere y buscar el bienestar.

Realiza manualidades, llaveros, accesorios, artículos para publicidad y un sin número de objetos a los cuales les imprime su creatividad, sello personal y los convierte en un producto de excelente calidad y acabado llamativo.

Este joven es una muestra de inspiración, perseverancia y permanencia, para muchos niños y jóvenes que nacen en comunidades donde las esperanzas de progreso y cumplimiento de sueños son nulas.

“Mi afán no es buscar riquezas, porque he aprendido a vivir con lo necesario y a enfrentar situaciones de mucha carestía, pero sí anhelo ser inspiración para quienes anhelan su propio negocio y lograr reconocimiento en lo que hacen y por qué no, generar empleo”, manifestó este amante del arte, que además saca copias, vende gelatinas, hace recargas, hace estampados en prendas de algodón, y muchas cosas que se le ocurren para sobrevivir.

Enrique anhela que lo sigan en sus redes @artecreativomyd, para que conozcan su talento y así hacer un homenaje a aquellos jóvenes que por las condiciones actuales de su territorio, han perdido el amor por sus anhelos y han enterrado sus talentos en la desesperanza. Enrique Pérez es uno más de los jóvenes de nuestra tierra que inspiran.