Jorge Oñate ‘El Jilguero de América, “Dios lo libre, Dios lo libre”…

En el año 1984 Jorge Oñate al lado de Juancho Rois grabaron en la producción musical ‘Canto y Tradición’ la canción de Roberto Calderón ‘Dios lo libre’, cuyo título es el preciso para continuar elevando plegarias al Creador por la vida del artista que por más de 55 años ha prodigado miles de alegrías cantadas.

La fe y las oraciones han sido la fórmula precisa para que ‘El Jilguero de América’, siga luchando por su vida donde su constante entrega al folclor vallenato no tiene comparación.

De inmediato se anota que desde hace cinco años Jorge Oñate unido a su esposa Nancy Zuleta, quien ha sido su guía espiritual y compañera ideal, se puso en las manos de Dios y su vida tuvo el cambio deseado.

Incluso, de agradecimiento al Todopoderoso hace dos años comenzó la grabación de canciones cristianas donde convocó a los acordeoneros Jesualdo Bolaños, Dagoberto ‘El Negrito’ Osorio y Gabriel ‘Chiche’ Maestre. Ellos, son un ejemplo de cómo Dios transforma vidas y hace posible que el gozo espiritual sea perfecto.

Precisamente Jorge Oñate en aquel momento manifestó. “Doy fe que ahora mi vida es diferente y de la mano de Dios todo es mejor. Estoy sacando adelante el proyecto de grabación de varias canciones cristianas que serán de gran bendición”.

La Biblia para Jorge Oñate es el libro sagrado donde ha podido aprender a estar en contacto directo con Dios, y entre los capítulos que más le llaman la atención está el Salmo 23. “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”.

Por estos días las cadenas de oración por el restablecimiento de la salud del artista es grande y de todas partes del mundo llegan mensajes de solidaridad de sus seguidores, amigos y amantes del folclor vallenato que lo tienen como el más grande referente del género.

Para Jorge Oñate, Dios ha sido su mejor compañero y precisamente cuando el 11 de marzo de 2020 en rueda de prensa se hizo el anuncio del aplazamiento de la edición presencial del 53 Festival de la Leyenda Vallenata, por prevención del Covid-19, sus declaraciones fueron las siguientes: “El tiempo de Dios es perfecto y todo tiene que estar en sus manos. La espera será para recibir la bendición más grande. Esto se lo hago saber a los directivos y miembros de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, a mis familiares, seguidores y amantes de mi querido folclor vallenato”.

De igual manera, en esa ocasión también hizo el anuncio del aplazamiento de la apertura de la Casa-Museo ‘Jorge Oñate, La Leyenda’, en su tierra La Paz, Cesar, donde se expondría toda su amplia historia artística.

“El proyecto de la Casa-Museo se hará con el favor de Dios a su debido momento. Allá estará expuesta toda mi historia que suma más de 55 años. Es un trabajo de recopilación del material escrito, fotográfico, fílmico y de diversos trofeos y reconocimientos que ha estado a cargo de mi señora Nancy Zuleta”.

En las manos de Dios

En medio de las oraciones, Nancy María Zuleta Carrillo, ‘La Patrona’ de carne y hueso, volvió a recordar ese ayer cuando conoció a Jorge Oñate, hasta ennoviarse y casarse.

“A los 15 años me enamoré de Jorge, pero mis padres (Bernardo ‘El Chijo’ Zuleta Suárez y Marta Carrillo Torres), no eran gustosos de esa relación. Estuvimos siete años de novios, pero casi a escondidas porque ellos decían que ser cantante no tenía futuro en ese tiempo. A pesar de todo continuamos hasta que al fin me dieron el visto bueno”.

Jorge y Nancy se casaron la noche del viernes 15 de febrero de 1974 en la iglesia San Francisco de Asís de La Paz, Cesar, tierra natal de ambos.

Después de la luna de miel en San Andrés Islas, vinieron llenos de amor y comenzó el proceso de crecimiento del artista. Ella que ha sido su soporte y compañera de todas las horas vivía pendiente del mínimo detalle de su gran amor y ambos recorrieron distintas regiones del país hasta poco antes del 26 de febrero de 1975 cuando nació su primer hijo, Jorge Luis.

Al hogar de Jorge y Nancy, llegaron dos hijos más: Delfina Inés y Jorge Daniel, a los que se añaden varios nietos que son sus mayores alegrías.

Planas para Oñate

En su memoria hacen fila los recuerdos y uno de ellos llama la atención. Ella sentada teniendo al frente una vieja máquina de escribir tecleando letras y él dictando las canciones para lo cual adelantaba y retrocedía el casete de una grabadora grande. De esta manera Nancy sacaba en limpio las canciones para que Jorge Oñate se las aprendiera.

Más adelante se le indagó sobre la canción que le gustaba de las más de 500 grabadas por Jorge Oñate. “Es muy difícil hacerlo. Cada una en su época y muchas me traen tantos y tantos recuerdos”.

Hizo un breve recorrido por su memoria. El silencio cómplice le permitió buscar la ideal. Encontró la canción que en ese momento le dictó el corazón: ‘Igual que aquella noche’ de la autoría de Emiro Zuleta.

Ruiseñor y Jilguero

Páginas enteras hay que escribir para destacar la hazaña musical de Jorge Antonio Oñate González, quien ha permanecido vigente durante más de cinco décadas. A este artista lo identifican a lo largo de su carrera musical como ‘El Ruiseñor del Cesar‘, y ‘El Jilguero de América’. Los responsables de estos bautizos son el periodista Juan Gossaín Abdala y el locutor y presentador Jaime Pérez Parodi.

Además, a Jorge Oñate de ser gran cantor de vallenatos le han endilgado una serie de historias que él se ríe al oírlas. Dicen que hace muchos años le formularon la pregunta sobre el mejor cantante de vallenatos en todos los tiempos y contestó. “Eso no cabe ninguna duda. ‘El Ruiseñor del Cesar’, ‘El Jilguero de América’ y yo”.

Cuando se le indagó sobre esa historia indicó. “Esas son cosas del folclor que yo tomo de buena manera. Esas jocosidades se han esparcido por todas partes y algunos las dan como reales. Lo que pasa es que en alguna reunión opinó algo y enseguida le ponen la picaresca costeña”.

Lo que sí ha hecho Jorge Oñate con lujo de detalles es cumplir con el mandato de Dios al llevar alegría y paz a través de la música que ama, la música vallenata. Por eso, se viene pidiendo con el corazón en la mano que Dios lo libre de todo mal.