Mujer tierna, esbelta, sonriente y coqueta, pero discreta: una dama guajira de nombre Ruth

Corría el año 1992 cuando me radiqué en la ciudad que mira de frente al mar Caribe desde su primera avenida de Suramérica; en La Guajira se respiraba aire de institucionalidad, prosperidad, abundancia, derroche y Riohacha era el epicentro; y como abejas, quienes estaban cerca al panal saboreaban la miel y tenían su silla giratoria.

Era mi primer Festival y Reinado Nacional del Dividivi en la ciudad de Las Perlas; la encantadora capital y en compañía de mis colegas apostados alrededor de la piscina del emblemático Hotel Arimaca en la avenida de La Marina, nos aprestábamos al desfile de las 22 candidatas departamentales de Colombia para elegir a la Reina de los Periodistas.

Todo estaba listo, de repente, en un solo sentido las miradas voltearon incluida la mía ¿Quién es? pregunté en voz alta y en coro me respondieron doña Ruth Berardinelli de Obregón la directora Departamental de Turismo. Gracias a ella el reinado ahora es nacional. Y hace su entrada triunfal, elegante, altiva pero tierna, esbelta, sonriente y coqueta, pero discreta. Sencillamente una mujer arrolladora. Terminado el evento nos presentaron e hicimos amistad que fuimos cultivando. Siempre contó conmigo y yo con ella hasta cuando Dios, que todo lo puede, decidió reclutarla para su ejército celestial y una nueva humanidad.

La alcaldesa

El gobierno de José Luis González Crespo avanzaba en medio de la turbulencia política y la Alcaldía de Riohacha era un hervidero, quitaban y ponían alcalde, y la interinidad era agobiante. El gobernador González designaba por decretos los alcaldes y lo tenían medio loco.

La ‘Novia de Riohacha’, le expresa a José Luis que le permita trabajar por su pueblo querido, obviamente el tema político es candela viva y ya decidido, Ruth es la alcaldesa encargada. Ruth que sabía perfectamente qué terreno pisaba, se le metió al gobernador al despacho y le dijo. “Firma el Decreto porque es tu deseo que yo sea la alcaldesa y el mío de servir a Riohacha y el gobernador eres tú”. Y Ruth salió con su Decreto firmado y solo la dejaron organizar a Riohacha 45 días que pareció un año liderando pedagogía en el pago de servicios públicos y el cuidado de la ciudad. Fue alcaldesa 45 días, sí, pero se propuso ser alcaldesa y lo fue.

Francisco El Hombre 

El Festival Francisco el Hombre fue un hijo más, su refugio para descargar toda la energía y capacidad de la que estaba hecha. Ruth Berardinelli Zárate hizo del Festival Francisco El Hombre, un pasaporte para que todas las miradas nacionales e internacionales del mundo empresarial, periodístico y del espectáculo se posaran en La Guajira cada año, generando empleo y turismo para Riohacha y el Departamento, toda vez, que venían de otras latitudes a ofertar a través del Festival.

Ruth, era una relacionista pública por excelencia con una nutrida agenda que fue alimentando en su paso por todas las esferas sociales, que utilizaba para sus exitosos emprendimientos. 

Ruth se reinventaba en épocas difíciles. Se propuso ser Operadora Turística y montó su oficina en el Callejón de las Brisas de Riohacha. Ruth se le midió a vender nuestras artesanías, exponer a la venta accesorios y joyería fina, a ser relacionista pública, vendió tiquetes aéreos, vendió celulares, colocó una boutique en la calle ancha, sin olvidar a cuántas juntas directivas perteneció, cuántos comités de embellecimiento y ornato fundó.  

Describir a Ruth es muy fácil: una luchadora, propositiva, emprendedora, siempre como el Ave Fénix, levantándose de las cenizas, sacudiendo las cotizas y para adelante. Toda una soberana. Si me preguntaran para resaltarla con cuál animal la compararía yo diría como Peter: ‘Una Leona’ que representa la fuerza, la vigilancia y el instinto protector, como el que les imprimió a sus hijos, familia, a su Guajira, a su Riohacha que tanto amó, defendió, resaltando siempre lo bueno y positivo de esta ciudad que la adoptó como suya. Muchos han escrito. “Se nos fue la novia de Riohacha”; como diría ‘Poncho’ Zuleta, “Por supuesto”.

Fue una Leona con sus proyectos de vida. Todo aquello que tuviera el sello de Ruth Berardinelli Zárate, era garantía de gallardía. 

“Y no sé por qué La Guajira, se mete hasta el mar así. Como si pelear quisiera, como engreída. Como altanera, como para que el mundo supiera. Que hay una princesa aquí”. Un verso de Rafa Manjarrez para engalanarla. 

Como la engalanan su millón de amigos, cuando al referirse a ella expresan sus bondades como el exgobernador Jorge Eliécer Ballesteros Bernier, quien fuese el amigo que confió en sus bondades, cualidades y habilidades para liderar el turismo institucional de La Guajira en su gobierno. 

Ruth fue una gran mujer que se distinguió por su trabajo con las causas sociales, nobles, por darle una gran difusión a nuestros valores étnicos y culturales. Muchos son los logros conseguidos por Ruth. De ese trabajo social, destacamos ‘Lucecitas de Esperanza’ en donde en cada Navidad, preparaba para los niños de los barrios menos favorecidos una gran cena, cargada con regalos, con sus gorros de Papá Noel en la calle de su memorable barrio Coquivacoa con el apoyo de sus hijos y sus queridos, incondicionales y grandes vecinos.

A su familia toda, a sus hijos Dumar, Margarita, Davianis y Gerardo a sus yernos, a sus nietos, a su sobrina Yesenia, nuestro abrazo fuerte y solidario. Adiós Ruth Berardinelli Zárate, dejaste tu sello personal en La Guajira, como se marca al ganado por siempre.