Así se vivió la masacre de El Salado hace 20 años

Esta semana se conmemoran 20 años de uno de los peores episodios registrados en el marco del conflicto armado colombiano, la masacre de El Salado. La historia de terror comenzó el 16 de febrero de 2000, cuando un comando de al menos 450 hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia ingresaron al corregimiento de Villa del Rosario, conocido como El Salado, y durante una semana sometieron a la población indefensa a todo tipo de crímenes y humillaciones.

De acuerdo al exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, este asesinato masivo fue ordenado por el comandante de las AUC, Carlos Castaño, con el fin de usar el miedo para someter a los pobladores de los montes de María.

Para lograr su objetivo, los paramilitares asesinaron a más de 60 personas apelando a todo tipo de métodos de matanza, como fusilamientos, apuñalamientos, desmembramientos y ahorcamientos. Además las mujeres más jóvenes del pueblo fueron violadas y el comercio local fue víctima de saqueos. Para amenizar sus crímenes, los paramilitares encendieron los equipos de sonido del pueblo y pusieron música a todo volumen mientras torturaban y mataban a sus víctimas.

Cuando los violentos se retiraron del pueblo, cerca de 280 personas huyeron de El Salado y muchas de ellas no regresaron nunca.

En su momento, Carlos Castaño, comandante de las AUC, justificó la masacre alegando que era necesaria para detener el avance guerrillero de la zona.

“Era fácil identificar quiénes eran guerrilleros y quiénes no. Lamento que situaciones como esta se presenten, pero ante todo creo que se está evitando un mal mayor con una incursión como esta. Fuerte, sí. Difícil de entender para el país. No tiene aceptación de ninguna manera, pero las cosas que se impiden a largo plazo con acciones como esta son muchísimas”, dijo el extinto jefe paramilitar.

Dos décadas después, El Salado no se recupera del todo de aquella terrible semana, aunque muchos de sus habitantes trataron de seguir adelante con sus vidas y convertirse en un ejemplo de resiliencia.